• Por Antonio Méndez

franz-ferdinand-right-thoughts-albumCrítica

El cuarto álbum de Franz Ferdinand repitió las maneras previas de los escoceses con sus rítmicas, alegres, pegadizas canciones inspiradas en la época new wave de finales de los años 70 y comienzos de los 80 con trazos garajeros y, entre otros sonidos, funk rock.

Su habitual tono jaranero con ironías romántico-sociales y grata falta de pretensión es apreciable desde su apertura, “Right Action”, bailable tema con ecos de los Talking Heads.

Más tarde sufren el mal de ojo en “Evil Eye”, una especie de mezcla humorística y saltarina entre la música de los B-52s y los Clash.

Uno de los mejores cortes del disco es “Love Illumination”, enérgica canción, directa, irónica, animosa conjugación entre funk, bubblegum pop y el garage rock de los Black Keys con añadidos de arreglos de viento.

“Stand On The Horizon” tiene una intro lenta con simulación de gaviotas en una atmósfera costera surf pop antes de tender, con un tono más serio que los previos temas, hacia sonidos disco-funk con tanta inspiración en los citados Talking Heads como en Giorgio Moroder.

“Fresh Strawberries”, luminoso y plausible pop que podría interpretar un conjunto 60’s beat o los Raspberries en sus LPs power pop, posee básicas reflexiones existenciales sobre creencias, objetivos, futilidad vital.

También es disfrutable “Bullet”… Exuberante ritmo, celos, amenazas, resentimientos de pareja… en un corte power pop con influencias surf rock al estilo de los Pixies en la etapa “Trompe Le Monde”. Es uno de los momentos más satisfactorios del álbum.

Alex Kapranos en plan crooner afectado dice ser el rey de los animales en “Treason! Animals”, corte híbrido entre rock garajero, surf y new wave con un enfoque más oscuro de lo habitual en este conjunto británico. La pieza hace sonar un órgano parecido al de ? & The Mysterians.

“The Universe Expanded” es la canción más singular y atmosférica del disco con los Franz Ferdinand adoptando una música robótico-espacial con tantas resonancias de Pink Floyd como de Ultravox.

“Brief Encounters” no quedaría mal en una grabación de los primeros Blur si tuviesen inclinación reggae, y “Goodbye Lovers & Friends” despide el álbum de forma lánguida y lejos del júbilo ofrecido por “Love Illumination” o “Bullet”.

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