• Por AlohaCriticón

EL PRECIO DE LA VERDAD (2003)

Director: Billy Ray.

Intérpretes: Hayden Christensen, Peter Sarsgaard, Chloe Sevigny, Steve Zahn.

Finales de los años 90. Chuck Lane (Peter Sarsgaard), director de The New Republic, despide a Stephen Glass (Hayden Christensen) tras comprobar que se ha inventado un artítulo titulado “Hack Heaven” (El paraíso del Hacker).

Este no era el único artítulo inventado por Glass, quien casi todos sus reportajes habían sido producto de su imaginación, tanto para el New Republic, como para otras publicaciones, como Harper’s Bazaar, George o Rolling Stone.

“El precio de la verdad” es una visión sumamente interesante del mundo

periodístico basada en una curiosa premisa: la historia real de Stephen

Glass, un joven y brillante periodista de la importante revista de

actualidad y política “The New Republic” que en los años 90 inventó gran parte

de sus célebres artículos y sacudió la opinión pública al ser descubierto.

Hayden Christensen encarna con eficacia a ese chico ambicioso, inteligente y

mentiroso hasta límites enfermizos que, sin embargo, goza de un carácter

ambiguo que impide (o permite, según se mire) tanto nuestra admiración como

nuestro desdén. Su imaginación desbordante, que parece hacerle creer sus

propias falsas justificaciones, le lleva a un enfrentamiento de realidades

que no nos deja verle ni como víctima ni como verdugo.

No se nos presenta el asunto como un hecho que debe ser juzgado, ni mucho

menos se intenta justificar o culpar el comportamiento de dicho personaje.

Billy Ray nos introduce en los misterios que esconde una redacción, que

resulta estar llena de competencia, egos, favoritismos, prisas, correcciones

y, sobre todo, mucha responsabilidad para quienes deben defender la verdad.

No se entra con demasiado detalle en la psicología de los personajes, sino

que todos son lo suficientemente “anónimos” como para que no intentemos

valorar sus actos con demasiada determinación y nos limitemos a ver la

situación en su conjunto. Ésta es una de las mejores cualidades del filme:

esa distancia, esa objetividad sobre lo que se está contando.

En un más que notable reparto que incluye nombres como la siempre estupenda

Chloë Sevigny, destacan Peter Sasgaard (cuya genial interpretación del

también real director de la revista, Charles Lane, le ha valido una

nominación al Globo de Oro) y un sorprendente Christensen, que se desmarca

definitivamente de Anakin Skywalker (por si alguien todavía dudaba de su

talento).

Ray, de una forma que recuerda en parte a Gus Van Sant en “Elephant”, busca

una película que evoque unos hechos y no que profundice en sus causas, algo

que resulta inusual en la actualidad y que tiene mucho valor si se

disecciona con detalle como ha conseguido este director..

Éowyn

Stephen Glass (Hayden Christensen) era joven, era brillante, era simpático, les parecía divertido. Los periódicos más importantes de América querían publicar sus artículos. 81000 espectadores leían lo que escribía en New Republic. Todos le adoraban…, hasta que descubrieron que les había engañado.Al menos 27 de sus 41 artículos en esta publicación, de gran prestigio, eran falsos y habían sido inventados, total o parcialmente, por un chico con ganas de destacar. La mentira queda al descubierto, pero como podrá el editor, Chuck Lane (Peter Sarsgaard), desenmascarar a Stephen sin manchar el nombre de New Republic y, sobretodo, sin caerse con él?.

“El precio de la verdad” parte de una triple ventaja: una buena historia, el apoyo de una productora prestigiosa – la de Tom Cruise y Paula Wagner – y la participación de un amplio y talentoso elenco de actores jóvenes pero no desconocidos; pero también parte de un triple inconveniente: un director novel, un excesivo encasillamiento de Christensen en el papel de Anakin Skywalker a los ojos del gran público y una proximidad peligrosa a las temáticas y estructuras del cine independiente, hecho que amenazaba con un estreno limitado – en pocas salas – y con una número de espectadores muy restringido.No obstante, puede afirmar-se que Billy Ray ha sabido hacer su trabajo y que la película es un claro ejemplo de cómo sí debe rodarse un film.

Con la vista puesta en “Todos los hombres del presidente”, de Alan J. Pakula, que toma como ejemplo y modelo, Ray disecciona el caso Glass segundo a segundo, fotograma a fotograma, aprovechando cada frase del guión, cada gesto de sus actores, para explicarnos el qué, el cuando, el como, de un caso real que no dejaba mucho margen de actuación, dejando, sin embargo, algo en el aire el por qué, que sólo queda esbozado en la expresividad de un Christensen sumamente convincente.

En la relación de hermana pequeña del trabajo de Pakula, “El precio de la verdad” sale airosa, pues consigue su misma sobriedad y seriedad casi documental sin perder un ápice de sensibilidad, en una película que pretende mostrar a sus personajes , a todos ellos, desde una óptica de comprensión, sin caer en absurdos maniqueísmos. Ni víctimas ni verdugos, los personajes interpretados por Christensen y Sarsgaard – este último en una interpretación incommensurable – se enfrentan en una relación de amor-odio casi lógica, con altibajos y con un desenlace final que, si no fuera porque el caso Glass es público, podria considerarse imprevisible.

Finalmente cabe destacar un excelente dominio de la cámara y una dirección casi invisible, detalles que vienen a mostrar las grandes virtudes y posibilidades de un film que quizás recibe menos atención de la que merece.

Eva Pesquera

Enlaces

Hayden Christensen

Peter Sarsgaard

Chloe Sevigny

Rosario Dawson

Steve Zahn


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