• Por AlohaCriticón

LOLITA (1997)

Dirección: Adrian Lyne.

Intérpretes: Jeremy Irons, Dominique Swain, Melanie Griffith, Frank Langella.

Humbert Humbert (Jeremy Irons) es un profesor de literatura que se verá atraído por una joven adolescente llamada Lolita (Dominique Swain), hija de Charlotte Haze (Melanie Griffith), la mujer que le ha alquilado una habitación en su hogar.

Al mismo tiempo que Lolita llama la atención de Humbert, Charlotte se enamorará de su inquilino.

Pelicula del ex-publicista Adrian Lyne sobre la adaptación de la famosa

novela de Vladimir Nabokov. Una inevitable comparación con la versión del

genial Kubrick ofrece un sorprendente saldo favorable a esta posterior

versión.

En los aspectos individuales de la película la cinta de Kubrick supera a la

de Lyne, los personajes individuales se encuentran más destacados, más

caricaturizados a veces. Exceptuando la Lolita de Lyne que tiene una edad

más adecuada a la historia que la de Sue Lyon, tanto el profesor Humbert de

James Mason, como el siniestro Quilty de Peter Sellers o la pesada Shelley

Winters ganan por goleada a sus trasuntos de la película que nos atañe.

Pero el conjunto de la cinta de Lyne y sobre todo la relación de los

protagonistas funciona mejor y además es más fiel a la novela de Nabokov. En

efecto, la pareja Irons-Swain, eje central del largometraje es superior en

complicidad, sexualidad y finalmente dramatismo a la encarnada po James

Mason y Sue Lyon. El carácter de “Road Movie” que le confiere Lyne durante

gran parte del metraje le proporciona un atractivo añadido y, finalmente la

explicitud en las escasas escenas de cama terminan por redondear una gran

película. Cierto que actualmente se permite mostrar un sexo más explicito

que el de antaño, pero eso no quita un ápice de mérito a esta lograda

versión de Adrian Lyne, casi tan polémica como la de Stanley Kubrick.

Fernando de Cea

¿Quién ha errado más en esta historia?, ¿Qué hay de bueno en ella, como degustar una trama de esta índole?, si bien al momento de la publicación de la obra homónima escrita por el novelista ruso Vladimir Nabokov todos le señalaron de forma reprobatoria, vetando su libro en las ciudades y naciones más sobresalientes del mundo, esto por la polémica que alza esta novela pederasta a la cual muchos señalan digna de ser enviada al bote de desecho.

Sin embargo yo no escribo en estas instancias para referirme directamente al libro, sino a la nueva adaptación cinematográfica por el director ingles Adrian Lyne, obra poco rescatable ante mi opinión, indeseable pestiño, que el espectador sin necesidad de ser muy conservador podrá tachar a esta cinta como un desperdicio de tiempo.

La cinta se aleja mucho de las expectativas planteadas por el libro y el indiscutible renombre y algarabía que le rodea, lejos de un tratado adecuado de los personajes con respecto a su libido, moral o todos aquellos trastornos psicológicos que evocan las situaciones en las que se ven envueltas las piezas de la cinta, muy alejado de la calidez dramática que se podía aprovechar en una situación como esta, el espectador se va enfriando en su estancia sin sentir la más mínima emoción ante un espectáculo que al menos se agradece no caiga extremadamente en el morbo, aunque esto no le quite lo tedioso que puede llegar a ser.

No hablamos de una obra intrépida, el guión flaquea y carecer de énfasis dramático, no existe una mordacidad o el humor negro esperable, se extinguen entre algún toque ridículo que pretende emplear el director cual ironía/negra/sarcástica que no convence mucho, son necesarias las aptitudes del buen espectador para esperar que algo interesante suceda, la paciencia ya cultivada con productos anteriores a este es vital para poder llegar a los créditos finales, pues producciones como estas existen miles.

No es lo predecible del libreto, pues para aquellos que hayan leído la novela pocas sorpresas les depararán, también para aquellos que tengan un bosquejo de la misma, podrán suponer el rumbo que les depara; lo que falla indiscutiblemente no sólo es el tratado de sus personajes o la languidez con que se maneja la historia, sino el sentimiento del carente interés por contar la historia, las escenas se bambolean entre un estilo poco descriptible, ya sea el de road movie o quizá una imagen pobre e indecisa del flash-back, así como diálogos en voz off que sólo intentan remarcar lo ya visto pero sin mucho énfasis, pues ante mi perspectiva necesita mayor empuje y conmoción.

Los actores intentan resaltar las virtudes de sus personajes, pero como ya he preguntado al principio del escrito, ¿cómo degustar una trama de esta índole?, ¿de que manera podemos clasificar las virtudes y defectos de los personajes?, es difícil la obra, así como dirigirla, criticarla o actuarla, en esta ocasión Jeremy Irons realiza un intento loable y sin embargo no puedo clasificarlo fácilmente, es buen actor, de cierta manera logra una destacada participación pero con sus carencias, de igual manera hace su trabajo Dominique Swain, aunque resalta y se lleva la película con su actuación, estrechamente madura, creíble (a pesar de su avanzada edad para el personaje a interpretar) y hasta cierto punto odiable; por lo demás actores no podemos decir mucho o nada.

Finalizando con la frase “véala bajo su propio riesgo”, sin embargo yo no recomiendo el hecho de pasar un poco más de dos horas visualizando una ficción inspirada en la libido de la realidad.

Lucio Rogelio Avila Moreno

Enlaces

Jeremy Irons

Dominique Swain

Melanie Griffith

Frank Langella

Puntuación

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