Espléndido thriller que no disimula una crítica al negocio del armamento nuclear y a la peligrosidad en la utilización del mismo.
La angulosa perspectiva de Aldrich, con una vigorosa puesta en escena y un eficiente ritmo narrativo además de una inmejorable caracterización de Ralph Meeker (en la actuación de su vida) que encarna a la perfección el espíritu mujeriego, perspicaz e impetuoso que identifica el carácter del detective privado Mike Hammer, creado por Mickey Spillane, son algunos factores sobresalientes de un film a respetar por los amantes del género del cine negro.
La enrevesada trama (quizá demasiado) está sustentada en una estética prodigiosa, que recupera con fidelidad, en gran parte gracias a la fotografía de Ernest Laszlo, los cánones atmosféricos y de personajes del clásico cine negro convirtiendo a este título en uno de los más valiosos de la filmografía de su autor. |  |
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