• Por AlohaCriticón

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LA MALA EDUCACIÓN (2004)

Director: Pedro Almodóvar

Intérpretes: Gael García Bernal, Fele Martínez, Francisco Boira, Alberto Ferreiro.

Con guión de Pedro Almodóvar (“Todo Sobre Mi Madre”, “Volver”).

Años 80. Enrique (Fele Martínez) es un director carente de ideas que un buen día recibe una visita de Ignacio (Gael García Bernal), un viejo compañero de estudios del que estuvo enamorado en su infancia. Ignacio, conocido artísticamente como Ángel Andrade, es un actor que desea trabajar con Enrique, pero éste le comenta que carece de proyectos. Ignacio, para la inspiración de su amigo, le cede un relato titulado “La Visita”, en el cual recuerda sus días conjuntos en el colegio religioso.

El sobrevalorado Pedro Almodóvar (haga lo que haga, en Francia y en los Estados Unidos le adoran) con su habitual historia de intriga y pasión sexual de ambiente gay. Carece de imaginación y mérito más allá de su atractivo trato visual, sus puntuales referencias artísticas y su astuta disposición narrativa con flashbacks y flash-forwards ornamentando un relato disperso de poca incisión en los temas que aborda, germinados en una infancia marcada por un hecho clave para el desarrollo personal del individuo y en un futuro, los años 80, que supusieron un inicio de un proceso libertario para una sociedad que todavía se lastraba por represiones y prejuicios de antaño.

El film arranca con un encuentro entre dos antiguos compañeros de niñez, lo que provoca una memoria de un triángulo sentimental (y prohibido) en sus tiempos de colegio religioso, que implica a un sacerdote y a la citada pareja de amigos.bad education movie review cartel pelicula la mala educacion

Esta vinculación, con momentos más anecdóticos que penetrantes, resulta demasiado esquemática para entusiasmar, tanto en la intensidad de emociones como en el mantenimiento de una mirada crítica con las posibles pautas sexuales de algunos miembros del clero, hecho resuelto de manera muy superficial, ni siquiera tópica por su escasa roturación en caracteres y situaciones, por consiguiente la presunta polémica religiosa carece totalmente de base.

El guión, que posee grandes lagunas en cuanto al progreso de las personalidades e interrelación entre las mismas, contiene una intriga que en principio sugiere más de lo que da y un giro de identidades que podría resultar interesante si fuese tratado con más talento pero termina siendo desarrollado de manera simplona y poco ingeniosa.

Es apreciable el citado manejo visual y la aportación interpretativa de sus protagonistas principales con las glorioso-patéticas apariciones, por lo chocarreras de las mismas, de Javier Cámara como travesti.

Fichas En ElCriticón-AlohaCriticón

Pedro Almodóvar

Gael García Bernal

Fele Martínez

Javier Cámara

Lluís Homar

Hay quien diría que Pedro Almodóvar, al regresar a sus inicios, ha dado un retroceso en su carrera, lo que no es necesariamente cierto, porque en el caso de La mala educación, ha sido un regreso para perfeccionarlos y erigir una obra madura, genial y fuerte, que si bien no alcanza la perfección, de momentos la roza.

Los ambientes y el estilo logrado están más cercanos a “Mujeres al borde de un ataque de nervios” o a “La Ley del deseo” que a las obras más aclamadas del manchego, como lo serían “Todo sobre mi madre” ó “Hable con ella”.

Existe, así, una revisión de los temas con los que el cineasta construyó su fama: El travestismo, el deseo, la homosexualidad, la sexualidad desviada y la venganza.

Pero esta vez, apoyada en una narrativa difícil y laberíntica que puede obligar a más de un visionado. Lo que de momento es la realidad, más tarde podría ser una película, un recuerdo ó la verdadera realidad, donde a la “Mullholland Dr” los personajes cambian de nombre e identidad (incluso sexual) de manera constante y al inicio confusa, pero en donde todo termina por embonar y descubrir un guión por demás inteligente, si bien le hace falta algo más de profundización en sus relaciones.

Pero si por algo vale la pena ver mas de una vez este trabajo, es el nivel que alcanzan sus interpretaciones, de un carácter realmente sublime, aunque la verdad es que el resto del reparto solo sirve de plataforma para el verdadero carácter de la película, que es el trabajo de Gael García Bernal interpretando a 3 personajes que de una forma u otra terminan siendo el mismo: Angel, Juan y el travesti Zahara, causando auténtico revuelo el verlo en una personalidad tan pasional, de tacones altos, faldas cortas y grandes implantes.

La calidad del trabajo de García Bernal convierte en explosiva e imprescindible a La mala educación, que sin duda representa una de las mejores películas de este y algunos otros años.Sergio Bárcenas H.

“Tenía que hacer “La mala educación”, tenía que quitármela de encima, antes de que se convirtiera en una obsesión. Había manoseado el guión durante más de 10 años, y podía seguir así una década más. Por la cantidad de posibles combinaciones, la trama de “La mala educación” sólo se terminó de escribir cuando la película ya estaba rodada, montada y mezclada.”

Pedro Almodóvar

Una música digna de film negro acompaña los títulos de inicio y envuelve al espectador en un halo de misterio. Entremezcladas con los acordes escalofriantes se sucede una serie de imágenes en las cuales no faltan las paredes escritas de un colegio, estampas del sagrado corazón, figurines kitsch de travestis posmodernos, cortes anatómicos de un aparato reproductor masculino y elementos religiosos. La cámara hace un recorrido vertiginoso y se introduce en el interior de la oficina de un director de cine, Enrique Goded. Son los años 80, el escenario es Madrid y el cineasta se encuentra en pleno proceso de búsqueda de una historia para contar en su próxima película, pero no le resulta fácil. Ayudado por su productor, Enrique recorta las crónicas policiales a ver si detrás de ellas logra encontrar una historia digna de convertirse en guión. Y la historia llega, pero de la forma menos pensada.

“Lo malo de las plegarias sucede cuando son escuchadas” dijo alguna vez Truman Capote y eso es lo que le sucederá al protagonista.

En la oficina, casi de improviso, aparece Ignacio – su antiguo compañero de colegio – a quien hace mas de veinte años que no ve y luego de contarle que es actor en un grupo de teatro vocacional, le ofrece que lea “La visita”, un guión que acaba de escribir y que está inspirado en los hechos que forjaron la infancia de ambos.

Goded comienza a dar lectura al guión, y a partir de allí, pondrá en marcha un proceso psicológico en el cual irán apareciendo los recuerdos del colegio en los oscuros años sesenta, los abusos del Padre Manolo y su primer encuentro amoroso en un cine de Valencia, acompañado desde la pantalla por el primer plano de una joven Sara Montiel que habla con una monja y le relata sus penurias fuera del convento, en una escena extraída de “Yo soy esa mujer” de 1968.

Pero la historia de “La mala educación” no es una historia sencilla. Como la película está armada sobre la estructura de cajas chinas, el espectador a lo largo de los 105 minutos de duración, podrá apreciar tres historias en una. Tres historias que tomarán un sentido de unidad recién cuando Enrique Goded comience el rodaje y sin que nadie lo espere llegará al set de filmación la visita a la que alude el guión de Ignacio.

En realidad, Almodóvar se vale del guión de “La visita” para poder contar “La Mala educación” que se encuentra inserta dentro de él como una muñeca rusa dentro de otra (Este recurso de hipertextualidad es muy utilizado en su cine – recordemos los textos subyacentes de “All about Eve” y “Un tranvía llamado deseo” en “Todo sobre mi madre”, o la incorporación del Tanzteather de Pina Bausch en Hable con ella como un elemento metafórico e identificatorio con algunos de los personajes).

Además del homenaje al cine negro que tanto lo influyó en sus comienzos (En Matador, Assumpta Serna encarna a una abogada que mata a sus amantes clavándoles una horquilla en la espalda o en ¿Qué hecho yo para merecer esto? Carmen Maura asesina a su marido y transforma la comedia en tragedia) en esta última, apela a la autorreferencialidad hurgando en su propia filmografía y sacando del baúl algunos demonios creados por él en los años ochenta. (Por lo que resulta casi imposible no creer que en el fondo Goded no sea más que la representación del propio Pedro Almodóvar).

Así es como en esa galería de personajes, aparecen el padre Manolo, pedófilo, autoritario e hipócrita, tal cual como se lo había presentado en La ley del deseo, y también la Zahara que encarna García Bernal está inspirada en Tina (aquel travesti interpretado por Carmen Maura) quien regresa a la iglesia a la que asistió cuando pequeña y se le presenta al cura para demostrarle que ya no es el niño que él había violado cuando pequeño, sino que se ha convertido en una estrella porno del cine español y ha venido a confesarle que ha estado enamorada de él desde aquel abuso de la infancia.

Pero estos dos no son los únicos personajes que toma de aquel film, ya que el personaje principal de “La ley de deseo”, Pablo Quintero, (encarnado por Eusebio Poncela) también era un director de cine y al igual que Goded, ambos se encuentran de alguna manera relacionados con la tortuosa historia de un travesti, abusado de niño por un sacerdote. (Uno como hermano del infante abusado y el otro como amigo).

Si bien es cierto que muchos críticos han asegurado que el manchego al hacer esta película ha apelado al autoplagio (como consecuencia de un vacío de ideas) esto no es así. Lo cierto es que Almodóvar – lejos de copiarse a sí mismo – ha demostrado obtener una madurez y una experiencia como cineasta (al punto tal de que muchos lo consideran un iconoclasta del cine español) que le permiten darse el gusto de filmar la historia que quiera, decidiendo cuándo, dónde y con quién sin importar muchas veces, hacia que sector de la sociedad apunta.

En síntesis, “La mala educación” es una película altamente recomendable, con una imagen, una estética, unos decorados y una reconstrucción de los años 60 y 80 realmente muy bien lograda (para la escena en que los niños Enrique e Ignacio van al cine a ver el film de Sara Montiel, por ejemplo, tuvo que reconstruir un cine de barrio en Valencia cerrado y abandonado desde 1963).

En la conferencia de prensa que brindó en la apertura del festival de Cannes de este año, dijo que lo que más le interesaba del momento histórico que refleja la película, es la borrachera de libertad que vivía España, en oposición al oscurantismo y la represión de los años 60. “Los primeros ochenta eran por ello, el marco ideal para que los protagonistas, ya adultos, sean dueños de sus destinos, de sus cuerpos y de sus deseos”.Y lo cierto, es que como sus personajes, Almodóvar en lo personal vivió un proceso similar; demostró haber crecido, haber madurado y haberse hecho dueño de su destino (como cineasta) y de sus deseos (plasmados en el celuloide).

Nicolas Pasiecznik

Los dos jóvenes se reencuentran en Madrid en los años previos a la década de los ochenta. Los dos jóvenes se habían conocido siendo niños en un colegio católico quince años atrás, allí descubrieron la sensualidad, los primeros juegos y el primer odio común hacia los curas de quienes recibían esa “mala educación”. Y es en Madrid, donde todo era diferente, donde los jóvenes, director de cine uno y estudiante de actuación el otro, recordaran aquellos años juntos y se darán cuenta de todo lo que ha cambiado, tanto en el país como ellos mismos. Trataran de reconocerse y buscar la verdad de su pasado, dando se cuenta que todo lo vivido no era como ellos pensaban.

Los dos jóvenes se reencuentran en Madrid en los años previos a la década de los ochenta. Los dos jóvenes se habían conocido siendo niños en un colegio católico quince años atrás, allí descubrieron la sensualidad, los primeros juegos y el primer odio común hacia los curas de quienes recibían esa “mala educación”. Y es en Madrid, donde todo era diferente, donde los jóvenes, director de cine uno y estudiante de actuación el otro, recordaran aquellos años juntos y se darán cuenta de todo lo que ha cambiado, tanto en el país como ellos mismos. Trataran de reconocerse y buscar la verdad de su pasado, dando se cuenta que todo lo vivido no era como ellos pensaban.

“Entre el pasado y el presente”.

Aunque muchos piensen que Buñuel fue el ultimo realizador que tuvo una visión especial y un talento único en la cinematografía española, nos encontramos con una persona que supo ganar su lugar en el mundo de la cinefilia, sin tener que compararse, ni pedir permiso alguno. Con sus ideas extravagantes y divertidas, políticamente incorrectas para algunos e incomprensibles para otros, Pedro Almodóvar vuelve a demostrarnos con su nueva película “La mala educación”, que es un referente increíble en el gran mundo de fílmico; y sin duda, todo el crédito le pertenece.

A lo largo de su carrera, Almodóvar fue navegando en diferentes temas, que a su vez, siempre encontraban conexión entre si. Aunque para muchos sea un cine rebuscado, incomprensible por momentos, siempre trata de buscar que el público se vea reflejado en sus personajes e historias, así como alguna vez él lo hizo. Tratando de mostrar tal cual lo que vivimos, aunque sea una representación cruda o cruel de un mundo espantoso.

Buscando personajes apasionados y con características poco comunes, como solo Almodóvar lo sabe hacer, en el film se logra ver con claridad esa pasión marcada por lo prohibido, que cada personaje, a su manera, lo lleva hasta donde sea sin importar los resultados, mostrando a su vez la ambición y las grande ganas de vivir la vida sin barreras.

El film logra ser el “reflejo de un espejo”, de dos décadas que marcaron muy de cerca a éste realizador y al pueblo español de la década del 60 y 80´; la borrachera de libertad que vivía España de esa época, en oposición al oscurantismo y la represión de los años 60. Que sin ser, como bien Pedro lo dice, una autobiografía, es el reflejo de muchos personajes que pasaron alrededor de su vida, dejando una marca, una enseñanza, un recuerdo inmanejable, que lo llevan como realizador a representarlo de forma increíble en la pantalla.

Aquí el sexo es un instrumento de poder más que nunca, más que una expresión del amor.

Con una narrativa impecable, con una mezcla de géneros en un laberinto pasional, es clasificado por su realizador, como un film Noir. Con una mezcla de humor, ironía, metáforas, que llevan a definir las características del cine negro.

Así como para muchos pueda ser una representación grotesca de una realidad que se vive pero que muy pocos se atreven a mostrar de esta manera, Almodóvar lo logra con total respeto y calidad fílmica, con esa narrativa casi literaria que caracteriza su expresión y su visión cinematográfica.

Si bien algunos piensan que el estilo de Almodóvar muchas veces no se entiende o que no llega a ser para todo tipo de publico, no tendríamos que preguntarnos si Buñuel era comprendido por todo el mudo español o por el mundo en general?, muchos pueden decir que Buñuel no se podía entender, que no había respuesta alguna para llegar a una conclusión concreta de ¿qué era lo que trataba de transmitir en esas historias surrealistas, con escenarios que llenaban de preguntas al espectador?

Creo que todos tendríamos que reflexionar al respecto y darnos cuenta que no existe tal abismo entre estos dos grandes realizadores. Que con el tiempo, la madurez y el realizar cine, llegaron a una visión poco común y a su vez, llena de interrogantes, que llevan al espectador a zambullirse de forma mágica en la historia, pasando por todo tipo de sensaciones a través de las imágenes, esas sensaciones que estos dos realizadores siempre supieron transmitir en forma particular al publico.

Este pasaje por el presente y el pasado nos puede llevar a la conclusión, de que solo habrá diferencias y similitudes entre dos cineastas, en la medida en que éstos tengan algo que contar a su manera, y Almodóvar, en este camino a la madurez fílmica, lo esta logrando sin lugar a duda, a pesar de muchos…

“En busca del futuro”.

Pedro Almodóvar (1951), éste gran cineasta español, así como lo conocemos con una mezcla de glamour Hollywoodense, se considera una persona sencilla que a su vez busca la sencillez en sus películas.

Para Pedro, el cine no puede ser enseñado, solo se aprende haciendo cine. Como bien dice: “la dirección es una experiencia puramente personal, por eso creo que el lenguaje cinematográfico ha de descubrirlo uno mismo, y uno debe descubrirse a si mismo mediante ese lenguaje”.

Este realizador se caracteriza por romper con todas las reglas que plantea la cinefilia en general, considerando que se puede hacer una buena película yendo más allá de lo que esta permitido, tratando de contar una historia interesante, con un punto de vista sincero.

Esto es lo que Almodóvar siempre hizo en forma increíble: contar historias. Con “Mujeres al borde de un ataque de nervios”, “¡Átame!”, “Todo sobre mi madre”, “Habla con ella”, y ahora con “La mala educación”, cuenta historias sinceras, sin llegar a ser autobiográficas aunque inspiradas en hechos reales, y sensaciones relativamente parecidas.

Su infancia, llena de conflictos y hechos de su pasado, lo ayudan a reflejar en el espectador todo tipo de sensaciones. Para sorpresa de muchos, este director no se basa en su vida pasada, sino que toma elementos del pasado que se convierten en la pantalla en esbozos de lo que podría llegar a ocurrirle en el futuro, como si fuera un ensayo… y dice: “Cuando me encuentro ante los hechos que imagine en mis películas, es doblemente perturbador y desagradable”.

Pero a pesar de sus intrépidas realizaciones, Almodóvar sigue logrando llegar y hacer pensar al publico, aunque éste no este del todo deacuerdo con la historia; sigue buscando y encontrando el camino, lo que llegara a formar con su madurez de cinéfilo, su futuro…

Agostina Inés Gigante

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