• Por AlohaCriticón

Banda estadounidense 60’s de sunshine pop y pop barroco producida por los maestros de la sofisticación pop Curt Boettcher y Keith Olsen, principales responsables de joyas del estilo con los esenciales proyectos The Millennium o Sagittarius.

Surgidos a mediados de década en Cleveland, el primer nombre del grupo fue el de The Phantoms. Su formación original estaba integrada por el cantante, teclista y compositor Bruce Blackman, el guitarrista líder Johnny Walker, el guitarra rítmica Jerry Bounds, el bajista Charlie Ross y el batería Roy Whitaker.

Cuando The Phantoms se trasladaron desde Cleveland a Biloxi, una pequeña ciudad ubicada en Harrison County, para actuar en un hotel de la localidad de Mississippi, incorporaron a la cantante Linda Lawley, una muchacha de Biloxi que se dedicaba a cantar piezas folk. En esos momentos adoptaron el nombre de Eternity’s Children.

Con la representación de Ray Roy y Guy Belello el grupo se mudó a California para residir en la ciudad de Los Angeles, gran urbe en la que comenzaron a inclinar su excelente trabajo en armonías hacia sonidos sunshine pop en el verano del amor de 1967 significado por los hippies y psicodelia.

Firmaron un contrato con el sello A&M y publicaron en 1967 el sencillo “Rumours”, una composición co-escrita entre Blackman y Keith Olsen, quien se ocupó de producir el single. La cara b, también producida por Olsen, era una estupenda canción escrita por David Gates, futuro miembro de Bread, que llevaba el título de “Wait and see”.

Las nulas ventas del sencillo provocaron su salida de A&M y su siguiente fichaje en 1968 por Tower, en donde debutaron con el single “Mrs. Bluebird”, tema producido por Olsen y Curt Boettcher que consiguió entrar en el Billboard (número 69).

El mismo año apareció el Lp homónimo, “Eternity’s children” (1968), excelente disco que contaba con la lujosa producción, arreglos y composición del exquisito equipo Boettcher/Olsen y las primorosas voces de los componentes del conjunto.

Además de “Mrs. Bluebird”, el álbum contenía atractivos y sofisticados cortes de escasos dos minutos, entre ellos, el single “Sunshine among us”, las deliciosas “Rupert White”, “My happiness day”, “Again again” o una versión de Sagittarius, “You know I’ve found a way”.

Después de la publicación del disco, que pasó totalmente desapercibido en su época, Eternity’s Children sufrió importantes pérdidas de componentes. Debido a tensiones internas, Bruce Blackman, Johnny Walker y Jerry Bounds abandonaron el grupo, entrando en la formación el teclista Mike McClain, antiguo componente de Neurotic Sheep.

Sin la colaboración de Curt Boettcher y Keith Olsen, Eternity’s Children grabaron su segundo Lp en Tower, “Tímeless” (1968), un álbum de menor empaque que su predecesor producido por Gary Paxton, ingeniero de Association y Lee Mallory, que presentaba canciones escritas por Ben Benay, Gary y Jan Paxton, Gene Parsons y Clarence White.

La fortuna comercial de este trabajo fue incluso inferior a su disco debut, ya que solamente pudo ser publicado en Canadá.

Tras singles como “Till I hear from you”, “Sidewalks of the ghetto”, “Blue horizon”, “Laughing girl” o “Alone again”, canciones que se fueron alejando del refinamiento vocal e instrumental de sus inicios, Eternity’s Children dejaron de existir a comienzos de la década de los 70.

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