• Por AlohaCriticón

FUGITIVOS (2003)

Dirección: André Techiné.

Intérpretes: Emmanuelle Béart, Gaspard Ulliel, Grégoire Leprince-Ringuet, Clémence Meyer.

10 de junio de 1940. Una vez que París ha sido ocupada por los alemanes,

una riada humana de franceses inicia el éxodo desde la capital hacia el

sur. Entre los huidos se encuentra una madre (Emmanuel Béart) y sus dos

hijos. Después de un ataque de la aviación alemana a la caravana, se les

añadirá Yvan (Gaspard Ulliel), un joven agreste y un tanto primitivo que les

ayudará en la huida.

De nuevo tenemos a André Techiné en las pantallas y con ello la llegada de

una leve brisa, en forma de calidad artística, que con los calores estivales

y la aridez creativa que nos achucha, puede llegar a ser un alivio para las

cabezas sanas y equilibradas.

Techiné, junto a Gilles Taurand, elabora un guión a partir de una novela de

Gilles Perrault (“Le garçon aux yeux gris”) que está ambientada en la

Francia ocupada.

Otorgando el papel estelar a una bella y, a la vez, algo hierática Emmanuel

Béart y confrontándole con el joven Gaspard Ulliel (objetivo de la búsqueda

de Audrey Tautou en “Largo domingo de noviazgo”), Techiné expone, quizá

en un tono demasiado suave, la mezcla de dos mundos: el racional y

convencional por un lado (Béart); y el espontáneo e imprudente por otro

(Ulliel), con un trasfondo de miedos y temores debido al conflicto bélico.

En “Fugitivos”, Techiné vuelve a apoyarse en exteriores preciosistas

reforzados por el color verde de la fotografía y respalda su oferta con un

clásico musical en la cinematografía francesa: Philippe Sarde, compositor

al que ha recurrido lo más selecto del celuloide francés de los últimos

tiempos, desde Sautet a Tavernier, entre otros ilustres.

Pero para poco más da este último trabajo de uno de los directores

franceses con más sensibilidad a la hora de hacer cine. Una propuesta

interesante, algo manida, y que no llega al punto de cocción adecuado al

que Techiné nos tiene acostumbrados.

Seguramente, altas cumbres a las que ha arribado (“Juncos salvajes”

(1994)), le exijan por parte del respetable en cada aparición una obra

maestra y es que esa habilidad es harto difícil y está al alcance de muy

pocos.

Alberto Alcázar

“Fugitivos” basa su historia en los aterradores momentos que sufrieron muchos franceses tras la ocupación por los nazis, con gran número de parisinos obligados a huir de sus casas para intentar sobrevivir al acoso de la barbarie…En este film se consigue transmitir el pavor de una familia desmembrada cuando pierde casi todo menos la vida y cuenta, en momentos trágicos, con el recurso de la ayuda de una persona totalmente desconocida, como así lo es el joven protagonista Yvan, extraño solitario en el que el hijo de la protagonista (inteligente y bastante maduro para su corta edad) percibió astucia y una especial habilidad para la huida, como tabla de salvación y vínculo de amistad que luego se convertirá en decepción.

Se trata de una película interesante que no termina de convencerme a causa de su guión, algo inconsistente, y de la interpretación de Emmanuelle Béart, que aunque sí logra encarnar cierta sensación de incertidumbre, e incluso de angustia, sin embargo en algunos momentos parece que no consigue conectar con un personaje como este: una madre desesperada y aturtidad que busca refugio para sus dos hijos…

La película no carece de escenas curiosas, la fotografía y algunos enfoque resultan lúcidos, pero también se insinúan como inacabados, convirtiendo en ocasiones al film en una historia bastante oscura con un final muy realista pero algo insulso.

Lo mejor: Algunas imágenes, fotografías y la interpretación de los jóvenes (Yvan y el hijo).

Lo peor: Su oscuridad y algunas escenas con pretensión de ser brillantes, el guión con altibajos y el final.

Linx

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André Téchiné

Emmanuelle Béart

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