• Por Antonio Méndez

Crítica

Siempre acompañados por un tono agridulce y reflexivo, los Sadies grabaron su cuarto LP titulado “Favourite Colours” (2004), otra agradable colección de cortas composiciones, algunas de ellas instrumentales, otras, la mayoría, vocales, expresadas a menudo con armonías, que recogían sonidos del surf, de los Byrds, de Moby Grape, de Buffalo Springfield, de la psicodelia, de los Shadows o de Morricone con Sergio Leone. En el álbum también cuentan con la colaboración ilustre de Robyn Hitchcock.

El disco contiene piezas instrumentales, con guitarras expresivas y evocativas y un intenso trabajo en la sección rítmica, que parecen, con gradación épica, mezclar una diversidad de estilos como el spaghetti western, el surf, los Shadows, el country-rock y la psicodelia 60’s, como así se manifiestan en la rítmica “Northhumberland West”; en “The Curdled Journey”, con repiques de Morricone y empleo de cello y vibráfono en una atmósfera épico-psicodélica; en la melancólica y calmada “The Iceberg”; o en la surf “Only You And Your Eyes”, en donde simulan mezclar a los Byrds con los Ventures o, yéndonos a tierras británicas, a los legendarios Shadows, que suenan también en “A Burning Snowman”.

Sus temas vocales, de buenas melodías, están cantadas casi siempre con amables armonías, que tanto deben al folk-rock y country-rock como a la psicodelia de finales de los 60.

La country-psicodélica “Translucent Sparrow”, con trompetas en su parte final, podría aparecer en el debut de Moby Grape o en cualquier disco de los Byrds. Incluso la coda en el primer disco psicodélico, magistral, de los Status Quo de 1968.

“1000 Cities Falling (Part One)” es una balada melódica y acústica cantado por Dallas. De tono umbrío, apocalíptico y con el sabor taciturno de la pedal steel, no quedaría mal en el repertorio de Gene Clark, Gram Parsons o Gordon Lightfoot.

“Song Of The Chief Musician (Part 2)” marca claramente su herencia Byrds con líricas armonías vocales de Dallas y su hermano Travis, ambientes psicodélicos y las guitarras mcguineras repiqueando, al igual que en “Why Be So Curious (Part 3”), una delicia jangle pop, con un puro sonido byrdsiano que parece resucitar al gran Gene Clark.

El medio tiempo “A Good Flying Day”, cantada por el batería Bellitsky, es una pieza idónea para el estupendo “Wildflowers” de Tom Petty, por otra parte otro confeso admirador de los Byrds, mientras que “As Much As Such”, con retozona intro de guitarra Beatles, podía incluirse en un recopilatorio de garaje psicodélico 60’s.

“Coming Back” cambia el ritmo combinando el country-rock con el punk, mientras que “Why Would Anybody Live Here”, tema co-escrito con Robyn Hitchcock, quien escribe las letras y canta la pieza como voz líder, se retrotraen de nuevo a finales de los 60 con magníficas armonías, un buen trato melódico y huella de los Beatles, Moby Grape, Monkees, Turtles o los Yardbirds más psicodélicos.

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