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Una de las más conseguidas (lo que no es decir mucho) comedias del inefable Mel Brooks, aquí reproduciendo algunos de los momentos y ambientes de los filmes realizados por la Universal en los años treinta sobre la figura de Frankenstein.
Lo alcanzado con aptitud son ciertos aspectos atmosféricos, gracias a la cavilada realización de Brooks, la dirección artística de Dale Hennesy, la música de John Morris y sobre todo, la fotografía en blanco y negro de Gerald Hirschfeld.
El humor, a pesar de lo que puedan pensar los fieles e incondicionales de su director y guionista, no está demasiado logrado, aposentándose en el típico recorrido paródico sobre algunos momentos de las películas pretéritas (como el encuentro con el ciego, encarnado por un Gene Hackman irreconocible), pero salvo excepciones, rara vez acierta con agudeza e ingenio, tendiendo como es norma en el cine de Mel Brooks hacia el chiste fácil y chocarrero.
La película, que encantará a los fanáticos de la pareja Mel Brooks y Gene Wilder (también guionista), sirve también para demostrar la habilidad interpretativa de la rubia Teri Garr (posteriormente vista en películas como 'Tootsie' o 'Jo, que noche') y para disfrutar con su atractivo y nostálgico look.
Si no se es muy exigente con sus rasgos cómicos, se podrá pasar un rato entretenido, de lo contrario...
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