• Por AlohaCriticón

RAY (2004)

Director: Taylor Hackford.

Intérpretes: Jamie Foxx, Kerry Washington, Regina King, Clifton Powell.

Biopic sobre Ray Charles (Jamie Foxx), quien desde sus humildes inicios en Georgia y limitado por su ceguera, consiguió destacar en el mundo de la música al mismo tiempo que luchaba contra la segregación racial y su adicción con las drogas. Ray Charles fue una de las figuras máximas en la historia del R&B, el jazz-blues o el soul con retazos gospel, un maestro de la composición y, sobre todo, de la interpretación vocal y pianística, apasionada y emocional, que influyó a grandes autores de rock, blues o soul, los cuales rindieron pleitesía a su raíces sonoras. Entre ellos, y por citar unos cuantos que han versionado a Charles: The Animals, los Them de Van Morrison, Elvis Presley, John Mayall, Otis Redding o Humble Pie.

Ray fue un hombre que venció sus limitaciones físicas para convertirse en un mito musical, un personaje clave para el desarrollo de la música negra. Este biopic-tributo refleja de manera trivial las vivencias del autor de Georgia, quien parece resucitar con la soberbia caracterización de Jamie Foxx.

El director de este drama musical es Taylor Hackford. La elección no es del todo mala, ya que junto a su película más conocida, “Oficial y caballero”, Hackford ya se había acercado a la realización y producción de filmes con temática de artistas musicales, sean dramatizaciones ficticias, como la producción de “La Bamba”, sobre la figura de Ritchie Valens, o la dirección de documentales sobre leyendas del rock’n’roll como Ricky Nelson o Chuck Berry. Es decir, que visto lo visto, no es que Hackford sea un indocto en esto de abordar iconos musicales en la pantalla, a pesar de que su narrativa carezca de imaginación, resulte bastante rutinaria y todo derroche formulismo con clichés melodramáticos.

En “Ray” aprovecha el seguimiento a la existencia de Charles para ubicar en su contexto, junto a su esencia musical, problemas sociales que afectan a la población negra residente en los Estados Unidos, y demonios personales a lo que puede rodear a la creación artística en un período propicio a ello, como el consumo de drogas. Y lo hace con un tono agridulce, algunas veces enérgico, otras conmovedor, a pesar de la asepsia fílmica y cierta superficialidad en vida, obra y asuntos, para trasladar al espectador estas importantes cuitas socioculturales.

Lo mejor de esta extensa película es la música de Ray Charles, el adecuado diseño artístico y la interpretación de Jamie Foxx, quien ha estudiado los movimientos de Charles para calcar su apariencia escénica, haciéndonos disfrutar con clásicos como “What I’d say” o “Hallelujah I love her so”.

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Jamie Foxx

Kerry Washington

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