• Por AlohaCriticón

TIEMPOS DE AZÚCAR (2001)

Dirección: Juan Luis Iborra.

Intérpretes: Carlos Fuentes, María Adánez, Charo López, Verónica Forqué.

Desde la infancia, Miguel (Carlos Fuentes) y Ángela (María Adánez) han sido amigos inseparables. Una vez

adultos, Miguel tiene claro que está enamorado de Ángela, pero su vergüenza,

y su dedicación casi al cien por cien a su profesion desde niño (pastelero)

le prohíben declararle su amor. Y Ángela se ha buscado la vida al lado de

otros hombres.

Preciosa película romántica española que cuenta la historia de un amor

oculto pero que se expresa durante todo el film. Cuenta con un guión lleno

de escenas y frases clave que hay que tener en cuenta: “Jamás diría ni haría

nada que te impidiera ser feliz” es un ejemplo; “Te quiero, a veces es bueno

decir éstas cosas en voz alta” de boca de la profesora de Miguel es otro

ejemplo. Y la escena de cuando Ángela visita a Miguel antes de la boda de

ésta y los dos comprenden que están mutuamente enamorados al ponerse ambos a

llorar y al decir Ángela “Dime que no me case”.

Con una trama romántica y dramática, “Tiempos de azúcar” es una película de

amor que cuenta un rico argumento y una buena interpretación por parte de

los actores y actrices (por ejemplo, “la pija” de “Aquí no hay quien viva”,

María Adánez).

Una de las cosas buenas que tiene este título es que los temas políticos se

dejan de lado (excepto el comentario de la protagonista en el que expone su

odio a Franco) y también los sexuales, aunque casi al final de la película,

los protagonistas se entregan (tal y como debería ser) y María Adánez no

tuvo reparo en mostrar sus pechos.

A lo largo de la película, está claro que los dos se aman, pero la vergüenza

y el amor del protagonista por su pastelería le impiden declararle a Ángela

lo que siente por ella. Y son tantos los detalles en los que hay que fijarse

que no puedo exponerlos y explicarlos todos aquí: la historia de la tarta

que le cuenta la madre de Miguel a éste al principio del largometraje, la

incapacidad que tiene Miguel para llorar en el enierro de su madre aunque

llorar es lo primero que quiere hacer, el detalle de cómo sostiene Miguel un

pastel a punto de caerse cuando éste conduce la furgoneta (que si el

espectador se fija, a raíz de eso sucede la tan dramática escena final)…

Una película muy recomendable (sobre todo a los espectadores que sientan el

gusto por el género de amor) que comienza por la inocencia entre dos niños,

continúa por el amor que se tinen ambos, pero que ninguno expresa, y termina

por la decisión de los dos de irse el uno con el otro, aunque tarde:

decisión interrumpida por la trágica última escena.

Lo mejor: Las interpretaciones y las frases.

Lo peor: Se echa de menos un poco más de tristeza en la escena final.

José Ángel Go

Puntuación

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