• Por AlohaCriticón

RAICES PROFUNDAS (1953)

Director: George Stevens.

Intérpretes: Alan Ladd, Jean Arthur, Van Heflin, Jack Palance.

El pistolero Shane (Alan Ladd) llega a un fértil valle donde los granjeros se ven enfrentados a los ganaderos por el dominio de la tierra. Dispuesto a cambiar de modo de vida, Shane accede a trabajar en una de las granjas y a ayudar a los agricultores en su lucha.

Las mejores películas son aquéllas por las que los años no pasan, o más concretamente, aquëllas que, como el buen vino, mejoran con el tiempo, y este es el caso de “Raíces profundas”, una joia cinematográfica que se ha convertido ya en un film mítico que ha merecido el homenaje de Clint Eastwood en “El jinete pálido”.

Desde la primera secuencia – ese maravilloso plano largo que nos muestra todo el valle y a Shane, a caballo, atravesándolo – hasta el último plano del jinete adentrándose en la noche, cada minuto es una muestra de dominio del género más americano de todos los géneros fílmicos, al que, sin embargo, Stevens consigue insuflar una frescura y profundidad inusuales en otras cintas de la época. Nunca, de hecho, fue más pacifista una película del oeste, y nunca se nos había mostrado con tal crudeza y sinceridad la figura del pistolero hundido por el peso de la violencia y la injusticia – aunque sí es posible discernir algo de esa culpabilidad en el personaje que encarna Rusell Crowe en la mucho más actual “Rápida y mortal”. Nunca, hasta “Raíces profundas”, se nos había mostrado el pistolero en toda su humanidad.

Es de destacar una excelente tarea de montaje que nos ha legado algunos de los planos más perfectos producidos en el Hollywood de los años cincuenta, con detalles tan simples y efectivos a la vez como la sugerente imagen del niño que muerde su golosina con un característico cric que sirve para dar una apariencia de cómic a los puñetazos, o los planos medios que muestran sucesivamente a los granjeros después del funeral, en un momento decisivo del film. Igualmente, cabe hacer referencia al magnífico equipo actoral, del que tal vez se desmarque el muchacho, Brandon van Wilde, cuya interpretación resulta algo postiza y poco natural.

En cualquier caso, no hay duda de que nos hallamos ante uno de los mejores westerns jamás rodados, al que sólo un metraje algo excesivo y cierta lentitud de ritmo en algunas escenas logra desmejorar un poco.Eva Pesquera

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Alan Ladd

Jean Arthur

Van Heflin

Jack Palance

Puntuación

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