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La Guerra De Los Mundos (1953) de Byron Haskin - Crítica
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9.7/10Vota tú esta película

LA GUERRA DE LOS MUNDOS (1953)
Dirección: Byron Haskin.
Intérpretes: Gene Barry, Ann Robinson, Les Tremayne, Bob Cornthwaite.


Un extraño meteorito cae muy cerca de una localidad norteamericana. Sus sorprendidos pobladores se acercan al lugar del impacto y se percatan del asombroso tamaño que posee.

La curiosidad que sienten los habitantes así como el Dr. Clayton Forrester (Gene Barry) y Sylvia Van Buren (Ann Robinson) por el meteorito es tal que pronto se dan cuenta de que hay algo dentro que escapa a toda lógica sobre el extraño fenómeno, una sospecha que se ve confirmada cuando del mismo meteorito estrellado sale un arma mortífera que acaba matando a tres de las personas que lo estaban vigilando.

Primera adaptación cinematográfica de la novela del mismo título de H.G. Wells, considerada como el máximo exponente del terror rojo a la guerra fría de aquellos tiempos y a su vez una película de enorme impacto, comparable a la celebre y polémica versión radiofónica de Orson Welles el día de Halloween, que en el año 1938 causo pánico a gran escala en la sociedad norteamericana al simular un supuesto ataque real por parte de los marcianos.

Fue un proyecto largamente abordado por George Pal y Cecil B. DeMille quienes, con un presupuesto considerable, lograron crear en los años 50 una película muy innovadora que consiguió ganar un Oscar a título póstumo para Gordon Jennings por sus sorprendentes efectos especiales en un conjunto bien orquestado por el también técnico de efectos especiales y notable realizador Byron Haskin, quien, con el uso de escenarios y estupendas maquetas y miniaturas obra de Albert Nozaki, logró mostrarnos una de las más devastadoras batallas de la humanidad contra una invasión marciana.

También hay que destacar el empleo del montaje de Everett Douglas y del sonido de Gene Garvin y Harry Lindgren, quienes fueron igualmente nominados para los Oscar. Su trabajo es francamente soberbio para exhibir con toda crudeza y contundencia las apocalípticas imágenes de la película en su parte final, donde nuestros protagonistas se refugian en una iglesia esperando lo peor y lo inevitable que es la destrucción y exterminación de toda vida humana de la faz de la Tierra.

Dado que el texto de la novela original transcurría a finales del siglo XIX en la época de la Inglaterra victoriana, la decisión de su guionista Barré Lyndon y del productor George Pal fue que finalmente se decidiera adaptar la trama de la historia y su contenido a la Norteamérica de los años 50 para asegurar de esta manera su éxito comercial.
Este objetivo se consiguió, pero dada las dificultades técnicas que tuvieron que resolver sin afectar a su calidad narrativa se sacrifico parte del texto original en lo referente a la descripción de la máquinas de guerra marcianas, recuperadas posteriormente por Steven Spielberg para su “remake”, plagiando ciertas secuencias de la película original como la del ojo electrónico marciano que escudriña dentro de las ruinas de la casa donde se ocultan nuestros protagonistas o la del brazo marciano muerto que asoma fuera de la escotilla de la máquina de guerra marciana a causa de las bacterias. Son imágenes que pasaron a la historia del cine con todos los honores.

Se trata de una obra maestra de obligada visión para todos los aficionados al género de la ciencia-ficción nostálgica de aquellos años dorados, gracias a la cual Byron Haskin se consagró como el gran director que resultó ser en este y otros títulos del género de la década de los 50 y 60.

Rostov

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