• Por AlohaCriticón

LA LIGA DE LOS HOMBRES EXTRAORDINARIOS (2003) Director: Stephen Norrington

Intérpretes: Sean Connery, Stuart Townsend, Peta Wilson, Shane West.

Un hombre apodado “El Fantasma” está causando el terror en el Reino Unido con avanzadas armas con la intención de provocar una gran guerra mundial.

Para intentar atrapar al peligroso villano, el servicio secreto de la reina Victoria llama al aventurero Allan Quatermain (Sean Connery), que reside en África, para que lidere un grupo de hombres dotados de extraordinarios poderes o habilidades. Entre ellos, el Capitán Nemo (Naseeruddin Shah), el Hombre Insivible (Tony Curran) o el doctor Jeckyll (Jason Flemyng).

El cine adaptando de nuevo un cómic de Alan Moore, después de haberse llevado con anterioridad al cine de manera insuficiente “Desde el infierno”.

“La liga de los caballeros extraordinarios” intenta emular el mundo de los superhéroes de la Marvel (en su vertiente de “Los Vengadores”, “X-Men” o “Los 4 fantásticos”) aglutinando una serie de caracteres de diversas psicologías, mañas y destrezas (igualito igualito que el “Equipo A” televisivo) para luchar contra un malvado enemigo común, con la ocurrente idea de que esa unión se establezca en base a diversos personajes literarios, utilizando la obra de grandes escritores como H. Ride Haggard (Allan Quatermain), Robert L. Stevenson (El doctor Jeckyll y Mr. Hyde), Bram Stoker (Mina), H. G. Wells (El hombre invisible), Oscar Wilde (Dorian Gray), Julio Verne (Capitán Nemo), Mark Twain (Tom Sawyer), Arthur Conan Doyle (Moriarty) e incluso alusiones a Gaston Leroux o Edgar Allan Poe.

La trama, conformada en la Inglaterra Victoriana y paseada por escenarios de distinta índole (desde Venecia a Kenia pasando por París o Mongolia), resulta infumable, poco imaginativa y llena de tópicos (la amenaza bélica por parte de un megalómano, el personaje principal marcado por un pasado trágico, maquinaciones arteras desde el poder, la indagación superflua en la doble personalidad, la rebelión inherente al héroe, el acercamiento sentimental entre el bisoño y el experto).

El conglomerado de personajes no puede ser más artificioso, careciendo casi todos ellos de un mínimo atractivo cinematográfico al margen de su propio contexto literario.

El film se excede en efectismos gratuitos, emplea sin rubor el anacronismo, carece de sentido del humor, la tensión no existe y está narrado de manera torpe por Stephen Norrington, quien crea un plúmbeo batiburrillo de personajes (mal explorados y explotados) y situaciones (estrepitosas y cargantes) sin interés alguno.

El último plano presagia una posible secuela, es decir, otra probable pérdida de tiempo y dinero.

Enlaces

Sean Connery

Peta Wilson

Stuart Townsend

Shane West

“La liga de los hombres extraordinarios” es la adaptación cinematográfica

del cómic del mismo título creado por el autor británico Alan Moore, que ya

ha visto adaptado al cine otro cómic suyo como es “Desde el infierno”, con

interesantes resultados. Si en aquel jugaba con la posibilidad de esclarecer

la identidad de Jack el Destripador, en este nos plantea a una serie de

personajes literarios de novelas del siglo XIX hechos realidad.

El explorador Allan Quatermain(Sean Connery) recibe el encargo de juntar a

una serie de hombres extraordinarios para combatir al Fantasma, un ser que

amenaza con provocar una guerra mundial. Los hombres son el capitán

Nemo(Naserrudin Shah), el Hombre Invisible(Tony Curran), Mina Harker(Peta

Wilson), antigua amante del conde Drácula, Dorian Gray(Stuart Townsend), Tom

Sawyer(Shane West) y el Dr. Jekyll(Jason Flemyng) con su álter ego Mr. Hyde.

La acción se desarrolla a finales del siglo XIX, cuando fueron escritas las

novelas de las que han salido estos personajes, cuyas habilidades servirán

para lograr los fines deseados.

La batuta del proyecto corre a cargo de Stephen Norrington (“Blade”), aunque

lo de la batuta es un decir, porque Norrington no puede impedir que su

película caiga en lo caótico y lo deslavazado, en un festín de efectos

especiales que envuelven a una trama de escasísima consistencia. Ese es el

principal defecto del film, un defecto que también sucede con otras grandes

superproducciones, hay un exceso de pirotecnia y una gran carencia de guión.

Se dice que el director peleó mucho con los productores y con Connery por

intentar imponer su visión, que al parecer le han cercenado, quizá sea así.

Tan sólo se percibe un gusto por los ambientes oscuros y góticos, no en vano

casi todo el fim se desarrolla de noche, que ayudan a dar un cierto toque de

misterio, pero la falta de un desarrollo consistente lastra los intentos de

intrigar al espectador.

Otro defecto no menos visible es la intrascendencia de los personajes, de

escasa definición psicológica, que parecen estar en pantalla porque sí, pues

nunca llegamos a conocer del todo sus inquietudes. Unicamente el personaje

de Quatermain (con un pasado difícil de llevar a cuestas y la suerte de

relación paterno filial que tiene con Sawyer), llega a tener un cierto grado

de definición. De cualquier modo, ya sabemos que no estamos precisamente

ante una peli de personajes.

Por contra, los efectos especiales son a todas luces excesivos, siendo la

mayoría de las veces poco creíbles, en algún momento efectivos (como en la

primera aparición del Nautilus de Nemo, que deja a uno con la boca abierta),

además es bastante discutible la apariencia que aquí le dan a Mr. Hyde, como

el hermano gemelo de Hulk, cuando nunca se decía en la novela original que

el Dr. Jekyll aumentase así su altura y envergadura.

Con todo ello sucede que a media película, una vez diluida la incertidumbre

de ir conociendo a la Liga, se produce un importante bache de ritmo, en el

que se llegan a lanzar algunos bostezos,aunque la parte de acción que

discurre en Venecia ayuda a salir de ese aburrimiento. Una cosa que se le

podrá reprochar al film es su falta de verosimilitud en muchas ocasiones,

uno admite la existencia de esos personajes literarios, pero no acaba de

creer que Quatermain propine semejantes “galletas” a su edad, o que Nemo

parezca un imitador de Jackie Chan, o que salten de un coche y se asienten

perfectamente en el suelo, sin perder el equilibrio, etc, etc.

En definitiva, un producto para pasar el rato sin ser muy exigente, que como

no, deja abierta la puerta a una secuela. Se podía haber sacado mucho más de

un planteamiento inicial atractivo, pero mal desarrollado a causa de un

flojo guión, que pese a ir al grano, no resulta interesante. Aunque quien

sabe, quizá de esta manera alguien se animará a leer las novelas de las que

se han extraído los personajes, lo cual no sería moco de pavo

David GarcíaEnlaces

Sean Connery

Peta Wilson

Stuart Townsend

Shane West


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