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Una de las más exitosas películas de toda la serie, desatando el fenómeno de la
"Bondmania" a niveles jamás imaginados y con ello una bomba de
mercadotecnia y consumo masivo de productos marca 007.
Es una gran cinta Bond con el regreso de Terence Young a la dirección,
ofreciendo por tercera vez el cocktail de hermosas mujeres, malévolos
villanos, locaciones exóticas y dispositivos de alta tecnología (cuando
comenzaron a apoderarse de la serie) como el Aston Martin DB5 (aparecido por
primera vez en Goldfinger) el respirador artificial, un contador geiger, una
cámara fotográfica submarina y una píldora radioactiva para conocer la
ubicación del espía Británico, encarnado por cuarta vez por el insuperable
Sean Connery, esta vez amenazado por el sofisticado y mortal numero dos de
SPECTRE, Emilio Largo, al igual que por su mano derecha, la exuberante y
acérrima femme fatale Fiona Volpe. |  |
Pero Bond tampoco está solo en esta aventura desarrollada la mayor parte en
las Bahamas; el 007 cuenta con la ayuda de su fiel amigo de la CIA Felix
Leiter, esta vez interpretado por Rik Van Nutter, siendo el tercer actor en
darle vida luego de que Jack Lord y Cec Linder hiciesen lo respectivo en los
anteriores filmes. Además Bond cuenta con dos curvilíneas acompañantes, la
agente Paula Caplan y la joven y hermosa amante de Largo, Domino Derval.
 | Maurice Binder regresa para los créditos de apertura, y repiten de nuevo con
óptimos resultados Ken Adam y John Barry en el diseño de producción y la
orquestación, con Tom Jones cantando el tema principal, Ted Moore en la
fotografía, Richard Maibaum en el guión (reescrito por John Hopkins) y John
Stears en los efectos visuales, por los que se llevaría una estatuilla en
los premios Oscar. |
La única flaqueza de la cinta son las amodorradas secuencias submarinas que
ni la edición de Peter Hunt logró agilizar, impuestas por el productor Kevin
McClory, enemigo perpetuo de la serie oficial y de los productores Albert
Broccoli y Harry Saltzman quienes aparecen aquí como productores ejecutivos,
debido a que no disponían de los derechos de la novela, arrebatados por
McClory al mismísimo Ian Fleming en una batalla legal. McClory incluso
realizaría en el año 1983 un espantoso remake de Thunderball titulado "Never
Say Never Again" y que cuenta con el protagonismo, esta vez lastimero, de
Sean Connery, en su entrada a la tercera edad y al servicio de un flojo
guión de Lorenzo Semple Jr. y la insufrible y más que horrorosa dirección de
Irvin Kershner.
Un clásico cargado de tensión, sensualidad, y gloriosa acción, destacando el
prólogo, las intervenciones de Blofeld (Anthony Dawson), el baile en el Kiss
Kiss Club, y la muy discutida escena de amor submarina entre Bond y Domino
tras un arrecife de coral. Antológica. Pierluigi Puccini
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Sean Connery
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