El reverendo T. Lawrence Shannon (Richard Burton), desequilibrado, descreído y expulsado del sacerdocio, ha encontrado trabajo como guía turístico en México tras pasar unos meses en un manicomio. En uno de sus periplos viajeros, una sensual joven llamada Charlotte (Sue Lyon) intentará seducirle.
John Huston adaptó con acierto una obra del dramaturgo Tennessee Williams centrando impetuosamente la narración en el estudio psicológico de unos personajes llenos de miedos, fantasmas y excentricidades. Protagonistas fracasados y perdidos dentro de una atmósfera empapada de sexualidad.
Una bella viuda amante del alcohol y del sexo propietaria de un retirado hotel al borde de la playa, una virginal pintora que vaga por el mundo junto a su abuelo poeta, una rubia núbil deseosa de nuevas experiencias sexuales y una institutriz de tendencias lésbicas forman el entramado femenino que se agita en torno a un dipsómano ex sacerdote en busca del significado moral de su existencia y la expresión de un Dios personal.
El film, además de estar muy bien realizado, destaca por el talento de sus intérpretes y por la captación del sentido de desarraigo y arrebato que proponen sus materias y caracteres. La espléndida fotografía en blanco y negro es del mexicano Gabriel Figueroa, quien fue nominado al Oscar por este trabajo.