• Por AlohaCriticón

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Dirección: Sofia Coppola.
Intérpretes: Bill Murray, Scarlett Johansson, Giovanni Ribisi, Anna Faris.

Con guión de Sofia Coppola (“Las Vírgenes Suicidas”, “María Antonieta”).

Bob Harris (Bill Murray) es un actor del cine de Hollywood que llega a Tokio para participar en la promoción de una marca de whisky, dejando en los Estados Unidos a su esposa e hijos. En su alojamiento coincide con una joven llamada Charlotte (Scarlett Johansson), quien se encuentra en la capital japonesa con su marido John (Giovanni Ribisi), fotógrafo de profesión. Ambos no duermen bien por las noches y sienten un desarraigo emocional con sus respectivas parejas.

Después de “Las Vírgenes Suicidas”, su interesante pero sobrevalorado debut, Sofia Coppola regresó a la dirección con “Lost In Translation”, una película que nos traslada al Tokio hiperpoblado y ultramoderno y al encuentro en la gran ciudad japonesa con dos personajes de distinta condición y generación vinculados por el sentimiento de la soledad, de la insatisfacción, de la pérdida y del desconcierto en sus respectivas vidas, tanto a nivel profesional como sentimental.

El cine de Sofía Coppola puede resultar alabado por los sectores más complacientes principalmente por la gradación afectada, íntima, poética, casi ensoñadora que imprime a sus películas. Por el esteticismo de su narrativa, a ratos videoclipera y otras excesivamente contemplativa y derivativa de los grandes nombres de la nouvelle vague, con tendencia a la grandilocuencia y la pomposidad más vacua que reflexiva, hecho que a los esnobs les encanta. Por la suficiente penetración que imprime a sus personajes principales y por la integración de éstos en multitud de referencias culturales, principalmente englobadas dentro de las tendencias más pop, mejor aún… “indie”-pop. Prff…

Pero la hija de Francis Ford Coppola, que plantea en principio historias interesantes, flaquea en su desarrollo a pesar de las apariencias. Sus retratos carecen de intensidad dentro de un escenario premeditadamente alicaído, la dejadez de los personajes que se mueven al margen de los caracteres protagonistas y la carencia de un interés claro que mueva a la trama. lost in translation movie review

No se incide en las relaciones sentimentales de ambos, no se rotura en el ambiente más allá del dibujo puntual y su trivial exposición sociocultural, incluso y en algunos momentos, acometiendo la perspectiva en el choque cultural con intención de provocar humor de manera despectiva y muy caricaturesca.

Es un drama con momentos de humor (poco logrados) que explora la psicología de dos personajes en un momento compartido presuntamente mágico que jamás volverá a repetirse. Lo que sucede es que a lo largo de esa exploración no existe suficiente inventiva en la creación de situaciones y sí subrayados que intentan definir el estado de ánimo de los personajes con una sucesión de viñetas más o menos bien narradas en las que se templa de manera inteligente el tono, ya que no contiene estridencias en sus aspectos dramáticos ni humorísticos y acierta en plasmar el amodorramiento y desidia que caracteriza la existencia de Bob y Charlotte.

Quizá esa capacidad en manejar el tono con tacto y penetración, junto a una bella expresión estética, sea lo más interesante de esta directora, que en esta ocasión despliega una interacción muy sutil entre los dos personajes.

Se sirve acertadamente aunque sin maestría de los estereotipos nipones de cortesía y tecnología, ubicando a sus personajes en escenarios tópicos y típicos de su cultura. Así podemos contemplar el Fujiyama, pasearnos por el arte del Ikebana o irnos de karaoke y emular a Roxy Music, Pretenders o Brinsley Schwartz (con un tema escrito por Nick Lowe interpretado más tarde por Elvis Costello) en una larga y aburrida escena.

Es destacable la dirección de intérpretes, con una gran actuación de Bill Murray. Además, si en “Las Vírgenes Suicidas” Sofia lanzó la carrera de Kirsten Dunst, en esta ocasión revela el sobresaliente talento de Scarlett Johansson.

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Sofia Coppola
Bill Murray
Scarlett Johansson
Giovanni Ribisi
Anna Faris


Todo el mundo necesita ser encontrado. Y, a veces, cuando nos sentimos perdidos, aquellos que nos rodean no resultan ser los más capacitados para ello.

Esta sensación de desconsuelo es la que Sofia Coppola, aquella niña que fuera vapuleada como actriz en “El Padrino III”, nos transmite con insólita sensibilidad y elegancia en su segundo largometraje, tras la aclamada “Las Vírgenes Suicidas”. Para ello, se sirve de una bellísima y poco corriente historia de amor.Él es Bob (Bill Murray en su mejor papel), un actor maduro sin ilusiones que viaja a Tokio para rodar un anuncio. Ella es Charlotte (Scarlett Johansson, todo un descubrimiento), una joven con la crisis de los veinte que se aloja en el mismo hotel con su marido fotógrafo. Uno sólo recibe de su esposa llamadas absurdas y frías como el hielo; la otra, espera todo el día a su compañero para luego ver que él no es capaz de darle nada de lo que espera.

Ambos están insatisfechos y descontentos con sus matrimonios y sus vidas, no logran conciliar el sueño y sienten una soledad y un vacío enormes. A todo esto contribuye Tokio, uno de los mayores aciertos de la película; esa ciudad extremadamente moderna, con esos edificios, esos peculiares carteles que recuerdan a “Blade Runner”, esas luces de colores por doquier y esa gran masa de población con descorazonadora lengua extraña, nos ayuda a comprender la pérdida de rumbo que une a los protagonistas.

La película no muestra aventuras, ni sexo, ni besos, ni palabras románticas, ni nada de lo que acostumbran a tener las historias de amor. Sólo asistimos a la desalentadora vida de dos personas que, pese a la diferencia de edad y de vivencias, se sienten unidas por la soledad, por una charla en el bar, por una noche en el karaoke, por unos cuantos susurros en la penumbra, por una caricia en el pie. Ambos encuentran en alguien desconocido una inusual sensación de ternura y comprensión que sus parejas son incapaces de darles.

Entre tanto desaliento, Coppola nos regala unas cuantas escenas cómicas con un inspirado Murray (durante el rodaje del anuncio y en el gimnasio) que, no obstante, también ayudan a acrecentar el desconcierto y la apatía de Bob.

Lo mejor: sin duda, el final. En un instante, una explosión de emociones contenidas y casi mágicas, la cumbre de este romance. Un momento para Bob y Charlotte que jamás volverá a repetirse.

Éowyn


Original y divertido arquetipo contemporáneo que cuenta una candida historia de amor imposible. En la primera parte de la película con un aire narrativo, nos van presentando a unos personajes que se van haciendo hueco en la pantalla. Con unos perfiles complejos dejando entre ver manías, inquietudes y caracteres acentuado por una serie de episodios irónicos y satíricos.

Esta narración de personajes es acompañada de un ambiente presidido por un buen trabajo de fotografía de la ciudad de Tokyo. Por lo cual nos vemos inmersos en una historia de amor que nos coge de improviso, el público no la ve venir hasta bien entrada la película. Punto donde hace aparición el personaje interpretado por Scarlett Johanson, que nos invade con su inocencia y su mar de inquietudes. Personaje de importancia pero que no se sabe si por los actores pero queda a la sombra del interpretado por Bill Murray, pareciendo la actriz en ocasiones una acompañante de reparto hasta que coge fuerza a medida que la película avanza.

La segunda parte de la película son los devaneos no reconocidos de los personajes y la continuación de muestrario de puntos de complejidad humana que presentan. En esta parte los personajes salen juntos (divertida muestra de ocio en Tokyo) ,se empiezan a conocer y empiezan a tener miedo de la situación. Llegado este punto la obra pierde gancho parece como si sobrara metraje, una ves que todo la sala de cine entreve lo que va a ocurrir luego entre los dos personajes. Da la impresión que faltaba solidez a la historia y se cae en repetición de ideas y ese aumento de metraje injustificado.

La tercera parte esos miedos e inquietudes que hemos estado viendo se convierten en realidad al acabarse la estancia en tokyo de los personajes como un final que sabíamos que iba a ocurrir y finalmente ocurre.

Lost in traslation es un viaje más por la conciencia humana que nos demuestra que pese a encontrarnos incomprendidos siempre habrá alquien que comparte ese mismo dilema pero no el mismo destino. Como obra es un contraste a las lobotomías que nos tiene acostumbrados Hollywood, pena que fuera realizada en la misma temporada que el fenómeno cinematográfico y mediático del Señor de los Anillos.

Cheton


Hace no mucho leí un articulo donde, acertadamente, se recogía que la talentosa Sofia Coppola iba a acabar por conseguir que al referirse la prensa a su padre lo hiciese como eso, como su padre. Para ello todavía le falta un largo trecho por recorrer pero desde luego va por el mejor camino.

Las buenas maneras ya apuntaban en “Las vírgenes suicidas” que la dulce Sofia había adquirido con éxito los cineastas genes de su aclamado padre, los cuales, se supone, le resultarán siempre pesadísimos a la hora de abrirse paso por su propia cuenta, tal y como ella es, o tal y como quiere ser.

Despues de Lost in translation queda patente, por lo menos por mi parte, que estamos, sin ninguna duda, ante el nacimiento de una nueva generación Coppola, que con toda seguridad no necesitará “tirar” de apellido para abrirse hueco en la historia cinematográfica.

Ahora que se acaba la temporada con esa especie de clausura no oficial que son los Oscars de cada año, es necesario hacer balance, y no tengo ningún problema en considerar este año, como el mejor de los últimos en lo que a calidad cinematografica se refiere. No es que este haya sido memorable pero en mi corta carrera como espectador del séptimo arte me doy cuenta ahora que los ultimos años han sido, en general, pobres con respecto a este, hablando siempre en terminos generales, claro.

Lost in translation es la ultima de una larga lista de películas que aparte de no estar exentas de calidad y solvencia tienen la virtud de conectar con el espectador, es decir, recuperan la conexión tan importante entre las dos partes antagónicas involucradas en el negocio del cine, realizadores y publico. Títulos como 21 gramos, Mi vida sin mi, Good bye Lenin, Soñadores,

Mystic river… y ahora “Lost in Translation” son sólo algunos ejemplos. Para contar esta historia que nos propone S.coppola, aparte de estar dotado de una certera mirada estética, musical y narrativa hay que tener además, tacto y mucha delicadeza para conseguir que la película no se salga de esa línea tan sugerente y tan original que va marcando en todo momento.

Es una historia romántica, que tiene mucha virtudes, y muchas opciones de convertirse en punto de referencia, por su capacidad de sugestión, por resultar tremendamente innovadora y moderna, por estar llena de verdad en sus formas y en lo que cuenta, es decir, hay muchísimo talento en el hecho de conseguir reflejar con tanta claridad que no obviedad cómo se encuentran anímicamente dos personas “perdidas” en tokio, y es todavía digno de mayor reconocimiento como se logra captar la maravillosa y pura relación que entablarían si se encontraran. Una relación ligera liviana, fresca que te libra por un momento de todas las inseguridades, dudas y complicaciones que suelen dar vueltas por la cabeza de dos personas ausentes e incomprendidas; una despistada veinteañera que no tiene claro lo que quiere ser, en lo que quiere convertirse tras licenciarse, que carga con profundas dudas sentimentales, y un cincuentón con la “crisis” costumbrista. Es además toda la cinta una oda a la elegancia y al buen gusto, no solo por la estructura narrativa sino también por el acierto en el diseño artístico y por su excepcional banda sonora.

Qué se puede decir de la pareja protagonista que no se haya dicho ya. Bill Murray se merece el oscar y todo lo que le den sólo por las últimas escenas de la pelicula, en las que tanto los actores como la propia Sofia contribuyen para crear y componer un final absolutamente memorable, romántico, sugerente, original, lo tiene todo. Refleja la realidad de dos personas que se han comprendido en su desazón, y resulta brillante porque consigue mostrar que la soledad de ambos, sólo es entendible por ellos porque los dos están perdidos, los demás los ven desde fuera, están como a otro nivel. Tiene mucho que decir este segundo largo de S. Coppola, y lo hace con gracia y mucho estilo, pero sobre todo con una fuerte personalidad que conseguirá enmarcar esta deliciosa rareza de la comedia romántica en un lugar en el que actuará como referente indiscutible del género de los últimos años.

Pablo González Taboas

Tal vez esta critica que realizo ahora ya sea tarde, ya haya perdido lo mejor de mi, digo porque hace como un mes que vi la película y ya la he visto mas de 15 veces, me habría gustado escribir algo sobre ella cuando apenas la termine de ver, la primera vez.

Para empezar me gustaría definirla como una obra de arte, con orgullo y eterno placer digo que es una de las mejores películas que vi en mi vida, pense que ninguna película destronaría de mi podio personal a “El príncipe de las mareas”, “Los puentes de Madison” pero sí, creo que por diversos factores esta las supera, primero por el solo hecho de que esta es una obra de arte, librada al criterio de cada espectador, las otras en comparación son demasiadas narrativas, excelentes películas nadie opina lo contrario, pero Sofía Coppola va más allá de eso, es una nueva visión del cine, el transmitir a través del silencio, de las escenas eternas, de las miradas y las expresiones de los actores, increíblemente una película de escaso guión gana el Oscar al mejor guión original, aunque esto parezca una contradicción no lo es por el simple hecho de que es un guión original porque esta obra maestra es producto de S. Coppola, no se basa absolutamente en nada, solamente en su cosmovisión del mundo y en algunas experiencias personales y que decir de una película que se cuenta por la música y actuación de Bill Murray y Scarlett Johansson.

Es tan sutil, tan única en su especie esta nueva película de Sofía Coppola que asombra, transciende y conmueve.

Cómo definir a esta película que es indefinible, por el simple hecho que no llega a ser una comedia, ni un drama, ni un romance, tiene de todo pero no encaja, no se define por ningún genero, es como leí por allí de algún critico de cine es una película de poesía, me gusto eso, creo que habría definirla así o simplemente genero: obra de arte….y las consecuencias casi obvias que trae esto, a muchos les llega esta película y a muchos, muchos otros no, es para un publico especial, para ver en un momento especial, en un ambiente especial, se tienen que dar muchas pequeñas cosas que hacen al mismo film, lo bueno es que no es un film más, no pasa desapercibido, la gente la ama o la odia porque se murió de aburrimiento o se sintió estafado….como sentirse estafado frente a la “La Gioconda” de Leonardo Da Vinci?, eso que parece casi imposible es de simple analogía con este film, como te puedes sentir estafado frente a esta obra de arte??, solamente porque no es un típico film de Hollywood? Porque te pasas viendo la película esperando a que pase algo mientras en realidad esta pasando…… porque los protagonistas no se revientan en una cama?. No se con qué criterio la gente opina, soy consciente que no es un film para cualquiera, sino para ciertas personas, es como leí por allí a un critico que decía que era incapaz de recomendarla a la película a pesar de que le fascino, yo hago lo opuesto, la recomiendo a morir así son los insultos en mi nombre que se deben escuchar por allí en las casas de mis amigos o familiares, jajaja pero con que le guste a alguien mas aunque sea… a una persona me siento mas que bien y siento que cumplo con mi fin, siempre advierto no es un film para cualquiera y de veras que es así.

La sinopsis podríamos empezar diciendo que los “Lost” son Bob Harris y Charlotte en un sitio que es Tokio pero como puede ser cualquier lugar en el planeta incluso tu propia casa, tu propia vida….porque perdidos estamos todos en alguna parte de nuestras vidas por lo general cuando comienzas ha madurar y ha entender que es esto de la vida y también cuando ya la has recorrido y sigues con la misma incógnita qué es esto de la vida, es precisamente esto una de las cosas que quiere destacar Sofía en su película con Charlotte que aparenta unos 26 años ( aunque en la realidad Scarlett Johansson solo tenga 19 años cuando realizo el film) y un Bob Harris de unos cuarenta largos o mejor dicho de unos cincuenta años largos, donde se destaca la “crisis de los cuarenta norteamericana” que se traduce en la compra de un Porche.

Estas almas se encuentran se acompañan, se enamoran, se entienden, se ayudan, es indeterminable definir la relación de estos personajes, por momentos es una amistad, por momentos hay mucha compasión, por otros momentos hay una relación muy paternal, muy padre e hija, por otros momentos es una relación muy erótica, muy de amor platónico porque al final de cuentas no hay mas que esto como dice la canción de Roxy Music.

Este film es como una excelente comida, un plato bien hecho donde podes disfrutar muchos sabores, olores, texturas y con cada bocado quedar mas que satisfechos….la historia se va contando a través de la música, ellos no hablan de lo que pasa o lo que no pasa, la música lo hace por ellos y si no te llega lo hacen las increíbles actuaciones, los rasgos, las miradas, los pequeños roces entre ellos.

Para mi, hay excelentes escenas, muchas escenas que me las llevo conmigo a donde quiera que vaya mi vida, aunque…. se habla de una escena única en la película, que es la que decidís si te gusta o no la película… le encuentro 100% de razón a estas palabras de Bill Murray pero si bien es una escena muy bien lograda donde se traslada todo al espectador, una escena de aquellas, es “la” escena, memorable hasta el infinito… opino que hay muchas escenas así donde se las puede estrugir hasta el fondo para sacarle todo el jugo al film…porque todas las escenas en que ellos se encuentran en el bar son riquisimas, la escena del karaoke es de otra dimensión y el final ese “Hey you” tiene que

estar en los clásicos del cine, un final de los mejores que he visto, tan bien hecho sobre todo dejarlo abierto…quede 20 días con ese final dando vueltas en mi cabeza sin parar imaginándome que le dijo, es una espina de incertidumbre que te deja clavada con mucha altura y sutileza Sofía Coppola. ( consejo jamas verla en español).

Terminando podemos decir que es una película para ver tranquilos, bien cómodos sobre un sillón acogedor o una cama, tapaditos con una manta, un café y un buen cigarrillo para ver sin interrupciones y sin cosas pendientes por hacer y sin sueño. Y te aseguro que ves tal vez una historia mas, una historia simple pero increíblemente bien contada, me hace acordar a las novelas de Mario Benedetti con sus historias simples y de palabras comunes pero que te conmueven y llegan como ninguna.

Única en su clase.

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