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Tercera entrega del maestro John Ford sobre la caballería estadounidense tras Fort Apache (1948) y La legión invencible (1949).
La película es una balada fordiana, amarga, triste y desencantada por momentos. Una de sus obras maestras menos reconocidas, pero no por ello menos importante, con un magnífico reparto encabezado por John Wayne (soberbio y contenido) y Maureen O´Hara, además de los tradicionales secundarios fordianos, como Ben Johnson, Víctor McLagen y Harry Carey Jr.(aportando el encantador humor de siempre).
El filme reflexiona sobre las relaciones familiares dañadas por los deberes de la guerra, cuyas cicatrices sólo podrán sanarse a través de la sinceridad, el amor y el orgullo contenido.
Ford se centra en este proceso de reestructuración familiar, dejando en un segundo plano la operación militar que se tiene que llevar a cabo contra los indios rebeldes. |  |
El carácter baladístico de la película se ve reforzado gracias a la música de Víctor Young, y sobre todo a las canciones de Dale Evans, Stan Jones y Tex Owens. Inolvidable resulta el paseo nocturno de Wayne a orillas del Río Grande, reflexionando sobre lo que ha perdido y sobre cómo puede recuperarlo, mientras de fondo se oye "My gal is purple" cantada por algunos miembros del regimiento a la luz de una hoguera.
El creador de “Centauros del desierto” eligió el blanco y negro (gran fotografía de Bert Glennon y Archie Stout) para acentuar más esas luces y sombras que pululan por el alma humana y no la dejan descansar.
Bella y nostálgica obra, de lirismo visual y humano, orquestada con suma maestría por uno de los más grandes. De imprescindible visionado.
Ricardo Pérez
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