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LA VENTANA INDISCRETA (1954)

Director: Alfred Hitchcock.

Intérpretes: James Stewart, Grace Kelly, Wendell Corey, Thelma Ritter.

Película basada en un relato de Cornell Woolrich. Con guión de John Michael Hayes (“El Hombre Que Sabía Demasiado”, “Atrapa A Un Ladrón”).

L. B. Jeffries (James Stewart) es un fotógrafo temporalmente inválido que mata el tiempo observando a su vecinos por la ventana que da al patio interior. Este trivial pasatiempo terminará por reservarle una funesta sorpresa.

Adaptación de un relato corto de Cornel Woodrich que le sirvió al maestro Alfred Hitchcock para ofrecer un ejemplar ejercicio de voyeurismo (casi en un autohomenaje, pues Sir Alfred se consideraba un incontinente mirón) que no es más que un refinado tributo al cine y al cinéfilo, partícipe desde la mirada irónica del director británico de las diferentes y cotidianas intrahistorias de un diverso muestrario de caracteres: una escultural bailarina, un matrimonio que alivia su calor estival durmiendo en el balcón, un viajante y su doliente esposa, la infeliz señorita corazón solitario, un músico sin mucho éxito, una fogosa pareja de recién casados…

Esta singularidad no menoscaba el excelente material de misterio y suspense con un trasfondo latente de tipo sentimental que esta gran película desarrolla, empleado como macguffin para ofertar la composición anteriormente citada. rear window pictures james stewart grace kelly

El film, claustrofóbico y absorbente, ofrece una estupenda interpretación de James Stewart acompañado por la rubia favorita del director, Grace Kelly, siempre refinada en sus modales y apariencia (vestida en esta ocasión por la omnipresente Edith Heath), sin olvidar el trabajo de Thelma Ritter y Raymond Burr, secundarios de lujo para cualquier producción cinematográfica.

La tensa narración hitchcockiana con una puesta en escena en un reducido espacio, la magnífica utilización del tempo como expositor de la situación de suspense o la brillante fotografía de Robert Burks hacen de este título uno de los mejores trabajos del autor inglés.

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Alfred Hitchcock

James Stewart

Grace Kelly

La superficialidad con que Hitchcock inició su andadura por el mundo del

género “irónico-suspense”, poco a poco se va transformando en más

compleja. De sus películas, cada vez se pueden extraer más análisis, a

través de las múltiples lecturas que el ingenio narrativo del director

deja sutilmente insinuados.Y es que, seguramente, estemos en la época

más creativa de Alfred Hitchcock, y quizás, en este caso, estemos

también ante su mejor trabajo del momento.

Sin abandonar nunca a su público menos meticuloso, “La ventana

indiscreta” no deja de ser su clásica película de suspense, expuesta en

un agradable tono de comedia. Pero como insinuó el propio director:

“Quien ve en este filme solo una diversión, se parece mucho a su

protagonista, que se contenta con observar la vida de los demás, desde

lejos, para evitar examinar la suya propia”.

El argumento de la película, cuenta, como, un reportero gráfico, Jeff

(James Stewart), desde la silla de ruedas en la que se encuentra

convaleciente de un accidente, observa por su ventana la vida del

vecindario, como entretenimiento a su obligado reposo. En un momento

dado, sospecha que se haya cometido un crimen en un apartamento de

enfrente. En su esclarecimiento, implicará a su novia Lisa (Grace

Kelly), a su enfermera y a su amigo policía; con sus distintos grados de

aceptación sobre la indiscreta sospecha.

Pero, toda esta historia, no representará mas que la consabida coartada,

“McGuffin”, que Hitchcock utiliza habitualmente como excusa, para

exponer “a hurtadillas”, sus verdaderas intenciones.

Quizás la tesis principal que plantea la narración, sea la extraña

relación de pareja entre Jeff y Lisa. Ésta, desea que su noviazgo

termine en matrimonio; mientras que el reportero, teme la

responsabilidad y la atadura que representaría este paso. El

enfrentamiento con este conflicto, tratará de demorarlo, precisamente,

volcándose en espiar la vida de los demás (por distracción o

profesionalmente). Actividad, a través de la cual, Hitchcock, aprovecha

para mostrarnos todo un recorrido por el lado menos amable de las

relaciones personales: las dificultades entre las propias parejas, la

desesperación de la soledad, o la insolidaridad entre el vecindario.

Argumentos poco atractivos para abandonar la soltería. Aunque, de nada

servirá esta “huida”, tal y como nos muestra irónicamente la última

escena del filme.

Otro de los temas que sugiere la película, es el sentimiento de “voyeur”

que todos llevamos dentro. Prácticamente todo el filme esta rodado desde

el punto de vista de un “mirón”. Punto de vista, en el que no solo se

siente cómodamente instalado James Stewart, sino que, con él, nos

complacemos todos los espectadores del cotilleo en la vida del

vecindario. Quizás más entretenido que mirar en la propia.

También aprovecha para poner en solfa la moralidad del fotógrafo (o del

periodista), que entra en la vida privada de las personas, a menudo, sin

medir las posibles consecuencias. El castigo final del reportero

entrometido, arrojado desde su privilegiado observatorio, nos da una

clave de la opinión, siempre escrupulosamente moralista, del director

inglés.

Pero, en el grupo de esos “curiosos” compulsivos, en los que ya hemos

incluido a los espectadores, ¿no deberíamos implicar también, no solo

como “mirones”, sino como verdaderos inductores al “voyeurismo”, a los

propios cineastas?. Y, por lo tanto ¿qué es el propio cine?.

Ángel Lapresta

L.B Jeffries es un fotógrafo con una pierna fracturada, cuyo entretenimiento

es el teatro de la vida, el día a día de sus vecinos, los observa y los

estudia, descuidando así sus propias obligaciones. Una noche en vela, como

cualquier otra, Jeffries muy posiblemente se ha hecho a sí mismo testigo de

un crimen pasional en uno de dichos hogares.

Magnifica puesta en escena de la cotidianeidad en un pequeño bloque de

edificios de apartamentos, explotando hábilmente no solo la trama de intriga

y asesinato, sino también la lucha entre los siempre inconformes intereses

masculinos y femeninos dentro de la privacidad del hogar.

Tal vez una de las cintas mas entretenidas y ligeras de un Hitchcock que

despliega, como siempre, esa capacidad innata tanto de proveer a la

audiencia de romanticismo y cinismo antológico, como de llevarlos a ser

participes de las peripecias de la ambigüedad moral de sus personajes

centrales, un formidable James Stewart, encarnando a un voyeur confinado a

su silla de ruedas, cuyos antojos se concentran en el show que le

proporcionan los vecinos de su conjunto residencial, y cuya vida amorosa se

tambalea entre su incapacidad para formalizar su relación y la intensidad e

insistencia de su bella y adinerada novia, la hermosa y cándida rubia Grace

Kelly.

Rear Window cuenta con el usual gran apoyo de Robert Burkes en la

fotografía, un divertido y ameno guión de John Michael Hayes, en su primera

colaboración con Hitchcock, y la siempre embelesante maestría del director

Británico por adentrarnos en una situación aparentemente común que detonará

todo un sinfín de momentos repletos de tensión y desasosiego, una soberbia

ejecución de planos subjetivos, de pausado tempo, engranaje necesario para

una consecución final más que satisfactoria.

Otro film monumental que el gran Hitch regalaría a la posteridad.Pierluigi Puccini

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