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Perfecto ejemplo de lo que tiene que ser la simbiosis entre superproducción hollywoodiense y calidad cinematográfica, hecho de difícil logro por la concesión de sus elementos a las pautas más comerciales.
La historia del hundimiento del famoso barco había sido llevada al cine en varias ocasiones anteriormente, ya sea desde Hollywood, con la correcta "El hundimiento del Titanic" (1953) de Jean Negulesco o desde tierras británicas, la poco conocida y notable "La última noche del Titanic" (1958), film dirigido por Roy Ward Baker. Pero este título dirigido por el canadiense James Cameron es el intento definitivo de reconstrucción del fatal cataclismo marino, bebiendo de las dos fuentes cinematográficas anteriormente citadas.
"Titanic" nos enriquece el infortunio náutico con una historia romántica de amor adolescente, presa de arrrebatos pasionales identificativos con esa idílica edad, llena de utopías y sueños, enfrentamientos materno-filiales ávidos de poder y codicia, encontronazos idealistas y autoidentificativos dentro de una anuente sociedad y ambiciones humanas víctimas de sus propias vanidades y grandilocuencias.
Las materias tratadas están desarrolladas en el marco incomparable de un barco presuntamente insumergible, como el deseo amoroso que pervive en el recuerdo de una valiosa joya, una gema que dormitará en el fondo de un océano que reposa unos momentos, que aunque tristes, permanecerán indelebles en la memoria del enamorado.
James Cameron, cuyos primeros pasos los dio con Roger Corman en su New World Pictures, y que después de esa primera etapa de aprendizaje nos regaló algunos de los mejores ejemplos de cine de acción y ciencia-ficción de los últimos tiempos, culmina su obra con este film repleto de avezados recursos técnicos perfectamente estructurados en la historia y una lujosa y fidedigna dirección artística.
Maestro ya en el arte narrativo, describe con acierto los diferentes ambientes y personajes que moran en el trasatlántico, logra traspasar con efusión el romanticismo inherente a la acción, refleja con esmero la época en la que transcurren los hechos y confiere a esos hechos la cadencia adecuada a la acción descrita, sean los momentos más propensos al sentimiento o a la briosa y frenética acción.
Con un estupendo trabajo interpretativo de todos los actores sin excepción, incluído Leonardo di Caprio y la soberbia Kate Winslet, que ya había brillado con luz propia en la excelente película neozelandesa "Criaturas celestiales", este film se convirtió desde su presentación en un clásico rotundo del cine moderno que sería bendecido en su épica por el mismísimo Cecil B. DeMille. La anciana que narra la historia es Gloria Stuart, rubia protagonista de "El hombre invisible" (1933), el clásico de ciencia-ficción firmado por James Whale.
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Leonardo DiCaprio
Kate Winslet
Gloria Stuart
Ioan Gruffudd

También la transformación del barco hundido al barco recién construido, o de la Rose vieja a la Rose joven, está re bien logrado. La canción de Celine Dion (My hearth will go on) destaca, ya que acompaña en varias partes de la película, ya sea cantada o no, y logra, en esas partes claves, q uno termine de emocionarse.
La actuación de Kate Winslet es excelente, muy real y personal, queda muy bien para Rose y le da una marcada personalidad que conserva a lo largo de toda la película. De Leonardo Di Caprio no opino lo mismo. Creo que es un punto en contra para la película. Su actuación no es mala, pero tampoco es buena. No llama la atención, y creo que eso es importante en un personaje principal como lo es él. No dieron con el actor adecuado, no va con su personaje. Jack es un muchacho pobre, tiene que ser más rudo, más tosco, más "de la calle" y Di Caprio, con su carita linda y sus ojos claros, no lo logra. Hasta habría quedado mejor como millonario. Tiene demasiada elegancia para lo que pretende el personaje, hay cientos de actores que hubieran podido hacer un trabajo mejor.
De cualquier manera, Titanic es una excelente película, una de mis favoritas.
Rocío Sarandón
Pero hay en TITANIC mucho más de lo que parece a simple vista y que incluso
a muchos cinéfilos se les escapa. Lo asombroso, la gran genialidad de
Cameron es conseguir un perfecto equilibrio entre el aliento individual de
la historia que nos narra, y el aliento colectivo, lo grande con lo
pequeño... y lo mejor de todo, consiguió filmar una historia llena de
muchas historias, todas ellas compartiendo un destino trágico que se revela
en medio del océano Atlántico. Desde este punto de vista se puede definir
esta pelicula como una hermosísima elegia cinematográfica, cargada de
sensibilidad sincera, que resulta un homenaje a todos aquellos que vivieron
una de las mayores tragedias del siglo XX. Pero desde lo más pequeño, lo más
íntimo, individual y recóndito del filme tenemos la historia de una mujer,
Rose ( Kate winslet), que vive su personal gran tragedia. Contemplando la
pelicula en lo mas íntimo, TITANIC es la historia de una mujer, cuyo
universo esta contenido en la majestuosidad del gran tansatlantico, que se
mueve entre dos mundos, y de los dos se siente parte, convirtiéndose en la
unica protagonista verdadera del filme.
Yerran estrepitosamente aquellos que ven en esta pelicula un trato
maniqueista de la realidad, un simplismo mediocre que nos expresa que los
ricos son los mas sosos, y los pobres son mas felices porque son mas libres.
La pelicula es fiel a la realidad en tanto que caracteriza correctamente
dos estilos de vida, dos clases sociales que por sus respectivas
circunstancias construyen su mundo según posibilidades y aspiraciones que
la vida les ofrece. Ello queda magnífica y cinematográficamente expresado
en la escena de la fiesta de Rose en tercera clase, en un momento breve en
el cual la cámara nos trasporta al salon de la burguesía, los negocios y el
coñac para luego volver a la fiesta, definiendo esos dos mundos que Rose
esta viviendo y que el Titanic contiene simbolizando el estado de la
civilizacion occidental a comienzos del siglo XX. Haciendo hincapié en ésto,
Rose no se enamora de Jack porque es mas "guay" sino porque le está
ofreciendo una alternativa de vida, una posibilidad de elegir y por tanto le
está dando la libertad. Aún así no se puede negar el sarcasmo en esta
película, sarcasmo dirigido a la clase burguesa y aristocrática con momentos
muy buenos y que recuerdan al sarcasmo y la ironía salvaje de Buñuel en "El
Angel exterminador", todo ello con el proposito de mostrar al espectador
porque Rose necesita de ese otro mundo que Jack Dawson le ofrece, huyendo de
esas "fiestas y sus banales conversaciones" que la ahogan, convirtiendo a
Rose en arquetipo del drama adolescente, con la rebeldia propia de esa
edad y los sueños a realizar. No es necesario detenerse a decir las
virtudes del filme desde el momento en que el barco choca contra el
iceberg. Desde ese momento, toda el trascurso del hundimiento (que dura
cerca de una hora) es antológico, tanto desde el punto de vista técnico,
como a nivel humano. James Cameron demostró una asombrosa facilidad para
mostrar lo que supuso para aquellas gentes el hundimiento, mostrando una
rica gama de emociones y reacciones humanas ante la catastrofe haciendo
ademas una metáfora del pecado narcisista del hombre, que descubre su
vulnerabilidad e insignificancia por culpa de un pedazo de hielo... y de no
ver mas allá de sus narices. Subyace, pues, una crítica a toda la
civilización occidental, a sus hipocresías, sus limitaciones, a sus
excesos... y todo ello expresado con multiples pinceladas a lo largo y
ancho del transatlantico utilizando los distintos personajes a veces con el
dialogo y otras solo con imagenes de rostros de asombro, de incredulidad,
de fingida indiferencia. Todo ello culmina con una escena (que es
personalmente mi favorita) en la que todo se une y se hace evidente, en la
que el drama individual y el colectivo se pueden apreciar juntos, y además
pone en evidencia una vez más en la historia del cine, como tantas otras en
la historia de la literatura, al poder igualatorio de la muerte. Me refiero
a ese plano general, inolvidable, cuando la proa del barco ya esta bajo el
agua y éste se inclina dispuesto a hundirse y entonces toda esa muchedumbre
corriendo y huyendo del agua, dirigiendose allá donde esta aun no alcanza,
donde la vida podrá prolongarse... en esa escena, todos, ricos y pobres, se
igualan, corren juntos en una misma dirección hacia la vida, para huir de
la muerte. A partir de ahí el drama colectivo se vuelve estremecedor y la
historia de amor entre Jack y Rose pasa a un segundo plano. Terminar
destacando las interpretaciones, que son una clave para entender porque todo
lo que se ve en esta magnífica pelicula resulta tan real y creible.
Jose Peig
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