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La manipulación genética ha sido desde siempre un tema de controversia científica, ya sea en el campo de los alimentos transgénicos, ya sea respecto al imparable futuro de la clonación, aquí es de nuevo puesta de manifiesto para sugerirnos una trama de acción repleta de enormes escualos que, mediante una alteración en sus genes, han visto aumentada peligrosamente su capacidad intelectual.
Modificar las características biológicas que la naturaleza nos ha donado, ciertamente puede suponer un avance importante para nuevos y eficaces descubrimientos médicos y farmacéuticos, pero en esta ocasión, el experimento ha supuesto el detonante de una sangrienta catástrofe marina. La ingeniería genética puede ser vista como un difícil juego, el juego de crear, emular a un Dios que, por cierto, es referenciado a menudo en el desarrollo de la historia, especialmente en boca del rapero LL Cool J, que interpreta a un saleroso cocinero.
Renny Harlin, director finés que cuenta en su carrera con éxitos como la segunda parte de "La Jungla de Cristal" y fracasos tan sonados como "La isla de las cabezas cortadas", vuelve a retomar el asunto de los tiburones asesinos, que insuflados de un nuevo y sumo intelecto, se vengarán con feroz y encarnizada violencia de sus atemorizados cuidadores, presentándolos con incontables efectos que ornamentan las numerosas y escalofriantes secuencias de acción.
Este torbellino es narrado con muy buen pulso por parte de Harlin, especialista en este tipo de productos, pero el desarrollo es en gran medida previsible, y sólo deja al espectador la incertidumbre de cuando y quién va a ser el siguiente en la lista de los temibles makos. Por lo demás, el croquis de los personajes es más bien pobre, factor bastante usual en este tipo de proyectos.
Cuando Spielberg rompiera el box office con su "Tiburón" en la década de los setenta, multitud de películas de terror acuático surgieron de todas partes repletas de animalejos varios, como orcas, pirañas, y toda clase de escualiformes, incluidas las tintoreras mejicanas, hasta llegar a este, por ahora, último ejemplar del subgénero, que cuenta con claras resonancias no sólo de la película del mecenas de Cincinnati, sino también de "Alien" y hasta del cataclismo de "Titanic", con la cual comparte escenario marítimo.
El resultado final del producto es un enérgico, claustrofóbico y efectivo thriller de ciencia-ficción, repleto de esmerada y prolija espectacularidad. Enlaces
Renny Harlin
Thomas Jane
Saffron Burrows
Samuel L. Jackson
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