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Gran película debut de Benito Zambrano, asombrosa por su sincera sensibilidad y su maestría en la captación y transmisión emocional. Zambrano utiliza su primera obra como largometraje para rendir tributo a la generación doliente de la posguerra, marcada por las penurias económicas y la desigualdad social. Dentro de esa generación y en especial, destaca la figura de la madre, sustento callado y abnegado de la estabilidad familiar, en muchos casos víctimas silenciadas en una infelicidad marital, sufridoras en una época tintada de actitudes machistas.
Las exquisitas imágenes que sirven para hilvanar esta sencilla película se encuentran acariciadas por un realismo poético que impregna valiosamente a buena parte del film, enalteciendo aún más los temas que el director maneja: la soledad, la vejez, la incomunicación, el destino, la amistad, la desprendida generosidad materna, el ciclo vital o los problemas sociales, materias tañidas por un tono triste y melancólico que se torna en un afligido pero optimista final.
Retratando a los personajes de una forma admirable, extraordinariamente interpretados, con un soberbio sentido del ritmo cinematográfico (sabe como aguantar un plano, sabe dibujar un sentimiento sin palabras...), Zambrano logra con "Solas" filmar una película de enorme hondura que supone un espléndido triunfo de la cinematografía española.
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Ana Fernández
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