• Por Antonio Méndez

300 cartel poster pelicula
Dirección: Zack Snyder.
Intérpretes: Gerard Butler, Lena Heady, Dominic West, Rodrigo Santoro.

Película basada en una novela gráfica de Frank Miller, quien adaptó al cómic la batalla de las Termópilas. Con guión de Michael Gordon (“G. I. Joe”), Kurt Johnstad (“True Vengeance”) y Zack Snyder (“Sucker Punch”).

Sinopsis

Año 480 A.C. Leónidas (Gerard Butler), el rey de Esparta, acompañado únicamente por 300 soldados, luchará contra Jerjes (Rodrigo Santoro) y su numeroso ejército.

Crítica

Uno de los nombres fundamentales del cómic en las últimas décadas es Frank Miller, autor que tanto remacha el ennegrecimiento originario de superhéroes de la DC o de la Marvel como Batman o Daredevil (el ex Dan Defensor), como crea una compleja ciudad pecaminosa propicia a todo tipo de hedionda fauna y flora, o se ocupa, siempre con tonos sombríos, de acontecimientos históricos como la Batalla de las Termópilas, evento desarrollado en este “300”, épica de acción bélica que ya había sido llevada al cine en diferentes ocasiones, la más conocida en los años 60 por Rudolph Maté.

300 espartanos gerard butlerEl principal mérito de esta versión, como era de prever, se encuentra en su aspecto visual, fiel a la imaginería del cómic de Miller (y también a los videojuegos) con escenarios creados digitalmente.

Lástima que este poderío decorativo engulla todo lo demás, ya que los personajes resultan tan vacuos como exagerados, reiterando con gestos, miradas o gritos comunales sus premisas esenciales de patriotismo, honor, valentía, amor, sacrificio o lealtad, valores nobles sin mayor manifestación que una subtrama de fidelidad marital sin desarrollo, y un encuentro armado en una misión suicida que enfrenta a un Jerjes en plan drag-queen con unos espartanos que más que de la Grecia clásica parecen salidos de la lucha libre del World Wrestling Entertaiment.

300-foto-criticaLa pedantería estética-violenta, principalmente kitsch, con que se conceptúa un film que el paso del tiempo (como ha hecho con muchos otros productos nacidos en un contexto lleno de inconsistencias y petulancias artístico-narrativas) hará banalizar sus virtudes ornamentales, provoca un abuso exagerado del ralentí, ya que lo poco que tienen que contar sus hacedores lo hacen (siempre con orientación comercial) con énfasis en las escenas de combate, recogijándose en la muerte a través de lanzas, espadas y flechas, con decapitación incluida que ayude a evadir externamente la represión violenta del ser humano. “Viste, viste, qué passsssada, qué demasssié…”. Bueno, algo es algo.

La grandilocuencia general, poco creíble, provoca cierta desconexión con la pobre trama principada en plan mesiánico, con la manida evolución iniciática a base de férrea disciplina (igualito, igualito que ahora), y una óptica general hagiográfica en torno a la figura del poderoso líder barbado que arrastra con entusiasmo a sus guerreros y a su pueblo.

La posición geográfica del combate y el vacío de lo exhibido puede incluso llevar a los pelmas-paranoicos a fabular sobre un espacio bélico-político que vaya más allá del siglo V A. C. Pues fenómeno, a elucubrar que es gratis.

Al margen de tales fabulaciones, es tanto el empacho de imágenes en cámara lenta que oferta esta película que si la misma fuese narrada a velocidad normal y se eludiese el gratuito slow motion, toda su oferta duraría poco más de media hora de las casi dos que ocupa un metraje que parece fusionar, buscando extremos de cada ascendencia, a Sam Peckinpah con Tarantino, Leone, Gladiator y Matrix.

Fichas en AlohaCriticón

Zack Snyder
Gerard Butler
Dominic West
Michael Fassbender
Lena Headey


Un filme que oscila peligrosamente entre la gloriosa y loable base histórica y el oportunismo de Frank Miller con sus productos tan lúgubres como desangelados.

Desde la imagen inicial que se promovía acerca de la cinta, nos era imposible como espectador pensar que se fuese a adaptar de manera respetable aquel hecho histórico que enuncia al sacrificio, la hermandad, la gloria y el poder, entre muchos otros aspectos relativos y rescatables de “La batalla de las Termópilas”.

Era de esperarse una película encaminada en la óptica comercial, sangrienta e impregnada de testosterona, sin mucho meollo, lo único que pudiese quedarnos es una crítica destructiva conforme a su trama y guión, así como un halago a la adaptación gráfica impregnada por el artificio más costoso del momento, la fotografía lúgubre y la adaptación y edición digitalizada de estos tiempos estilo videojuego, cuestión de una tecnología de punta.

Pero el verdadero problema se encuentra en el cansancio que representa el enunciar una y otra vez lo relevante que son estos productos por su fantástico uso de la tecnología digital, así como las coreografías artísticamente brutales que se llevan a cabo en la pantalla, el vestuario que si luce mono, mas no fidedigno o entre más carne se enseñe mejor, así también como citar que todo lo que se vio en pantalla no es cuestión de adaptar los hechos históricos, sino la novela gráfica de donde se ha sustraído la historia; así que si la novela gráfica se sustenta sólo en la matanza y no en su significado, pues el asunto está perdido.

La historia carga con un desarrollo nulo en su trama y subtramas, que sin interés alguno son las que dan entrada a toda la serie de escenas brutales llevadas con una estética exquisita, bajo el estereotipo demandante de la violencia y uno que otro diálogo rimbombante (cuestión algo penosa, puesto que en los registros históricos existe más de un diálogo apasionante) sin cuestión alguna esto es un morbo comercial y visual sustentado en la visión de grandes enfrentamientos.

Otra obra más donde no hay realmente mucho en que pensar, cansados de halagar los aspectos técnicos y objetar contra un guión decadente, es necesario aclarar que la historia depende indudablemente del público con el que se tope, aquellos que disfruten ciertamente con este tipo de cintas, les será imposible verle punto malo, mientras que para el resto será necesario entender que esto sirve exclusivamente como entretenimiento, un platillo intrépido, mas no inédito y mucho menos del todo disfrutable; las escenas en cámara lenta, al menos, permiten degustar de un espectáculo sanguinolento donde le es permitido al cerebro captar todos los movimientos de los personajes, los escenarios que se presumen épicos y la acción que en más de una instancia piensa en lo didáctico del asunto.

A fin de cuentas hablamos de una cinta cuyas bases suponen y retienen muchas virtudes, sin embargo el filme prefiere pasarlas por inadvertidas quizás para no meterse en problemas, asunto que no resulta, ya que las culturas involucradas han llegado a ofenderse con esta turbia imagen de los acontecimientos.

Gerard Butler hace un buen trabajo como Leónidas de Frank Miller, pues realmente todo se sustenta en la novela gráfica, dejando muy de lado lo que pasó realmente (si es que pasó como dicen que pasó, asunto cuestionable para muchos), el resto del reparto no interviene más de lo necesario, ya que el dibujo de sus personajes es más bien un bosquejo mal delineado.

La cinta no se inhibe al pedir prestado aspectos de otras producciones similares o al menos pertenecientes al género, aunque nos preguntamos si acaso queda un poco de innovación en títulos de esta índole.

Lucio Rogelio Avila Moreno

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Zack Snyder
Gerard Butler
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