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ALEJANDRO MAGNO (2004)
 
Intérpretes: Colin Farrell, Angelina Jolie, Val Kilmer, Jared Leto.
Biopic sobre la figura histórica de Alejandro Magno (Colin Farrell), macedonio educado por el filósofo Aristóteles (Christopher Plummer) que se convirtió en el siglo IV antes de Cristo en un valeroso, seductor y ambicioso conquistador y estratega militar en lucha contra el poderoso ejército persa, llegando a expandir su imperio hasta convertirlo en el más extenso que había conocido el mundo hasta esos momentos. |
El cine de Oliver Stone es, por lo general, grandilocuente, pretencioso y superficial. Casi siempre urde polémicas artificiosas de promoción fácil sirviéndose de famosos personajes, hechos o conflictos, trasladados con fanfarria pueril para el gran público y persiguiendo una básica comercialidad y la astuta explotación de algún elemento de controversia, el cual es tratado de manera recargada y frívola.
A Stone no le interesan las historias sencillas, los conflictos íntimos surgidos entre personajes ordinarios, la intrahistoria, que también, si solamente se quiere buscar el impacto aparente, puede generar debate y discusión según los temas abordados. A Stone solamente le interesa el aspecto más caricaturesco de personalidades interesantes y la fabulación sobre historias dadas, en un ejercicio ególatra, confuso y desenfocado.
Nada menos que Alejandro Magno, uno de los grandes genios militares y políticos de todos los tiempos, es el foco principal de esta nueva entrega de Oliver Stone, quien contó con la ayuda de Robin Lane Fox para instruirse en la vida y obra del personaje retratado.
En el film, al margen de la épica lógica en la que se tiene que envolver todo biopic sobre el conquistador macedonio, sin saber manejarla con grandeza al estilo de David Lean o Cecil B. DeMille, Stone ubica el epicentro de una trama inexistente en la recargada personalidad psicológica del héroe, con un timorato enfoque freudiano, y especialmente en sus deleites bisexuales, concediendo importancia a una inclinación erótica muy normal en la antiguedad, especialmente en tierras helenas. Además, las relaciones homosexuales de Alejandro Magno no tienen que sorprender a nadie a estas alturas; en lecturas de Mary Renault o Valerio Massimo Manfredi está claro sus conocidas relaciones con hombres, en especial Hefestión o el sirviente persa Bagoas.
A nivel cinematográfico la película es arrítmica y visualmente aparatosa, con Rodrigo Prieto (“Amores Perros”) como director de fotografía. Su épica de espada y sandalia con edición bruckheimeriana resulta confusa y plana, todo lo contrario que el cerebro estratégico de Alejandro.
Emplea imaginería psicosurreal sobrante, verborrea excesiva y chocarrera, y el conjunto, con rimbombante partitura de Vangelis, denota poca capacidad para la síntesis narrativa, extendiendo tediosamente el metraje.
Los personajes, con un casting poco acertado e interpretaciones histriónicas, no se evaden de la caricatura, lo que provoca algunos momentos de involuntario humor paródico y un distanciamiento de las sensaciones vividas por los protagonistas.
El resultado iguala la prescindibilidad del biopic firmado décadas previas por Robert Rossen, así que para conocer desde un punto de vista artístico la vida de Alejandro Magno nada mejor que leer la trilogía de Mary Renault, en especial “El muchacho persa”.
Enlaces
Oliver Stone
Colin Farrell
Angelina Jolie
Val Kilmer
Jared Leto
Christopher Plummer
Anthony Hopkins
Rosario Dawson
Jonathan Rhys Meyers

La cinta de cerca de tres horas de duración, es un extraordinario
despliegue de talento artístico y técnico, sin perder ritmo en ningun
momento gracias a la excelente dirección de Stone, ofreciéndonos la historia
desde el prisma de la ética y la moral de aquellos años, sin edulcorantes
contemporaneos. El guión condensa tanto lo que fue como persona el
protagonista y sus relaciones con sus allegados, como el rey y conquistador
que llego a gobernar el mundo conocido, profundizando y matizando en su
personalidad y en las decisiones mas críticas que debió de tomar en sus
dias, con elaborados diálogos cargados de documentadas referencias
mitológicas e históricas.
No hay ninguna escena que no contribuya a detallar su personalidad, su
obra, su caracter o sus recordadas dotes militares, dentro de lo que no
debemos olvidar es una interpretación mas de entre las muchas que ofrece la
Historia. Desde luego, en una visión bastante provocadora por las marcadas
tendencian homosexuales del personaje o los tintes xenófobos y machistas con
que se perfila a la sociedad griega y macedonia. Los personajes están muy
cuidados, y el autor nos ofrece una visión de ellos (dentro de la
interpretación que se hace) neutral y cargada de rasgos y claroscuros.
En general el reparto contribuye magníficamente a la pelicula con
buenas interpretaciones, de entre las cuales destaca la de Colin Farrel como
Alejandro Magno y Val Kilmer como Philipo, todos excelentemente
caracterizados con todo lujo de detalles. La atmósfera y la estética del
film alcanzan un gran nivel, contribuyendo a retratar los "exóticos" lugares
y culturas por los que discurre la odisea de Alejandro, desde la exhuberante
Babilonia a la lejana India. Mención aparte merecen las escenas de batalla,
que lejos de ser la razón de la pelicula contribuyen a mostrar el genio
estratégico y táctico del Magno (en Gaugamela) o su "liderazgo heroico" (en
Hidaspes) a la hora de llevar a sus hombres, alcanzando unas cotas de
realismo y detalle sin parangon en su género, incluyendo unas coreografias
de lucha totalmente creibles y muy alejadas de las danzas extravagantes que
nos hemos habituado a ver en las pantallas.
La pelicula contiene algunas escenas y estampas autenticamente
memorables, con un excelente manejo del color, la fotografía y la camara
lenta. Es, en conclusión, un maravilloso mosaico de quién fué Alejandro
Magno, de su gloria y su talento, de sus luces y miedos, donde todas y cada
una de las tomas estan supeditadas a un mismo fin: contar una historia.
Rubén Díaz
"Alejandro Magno" supone el regreso al largometraje del director Oliver
Stone, un realizador capaz de lo mejor (JFK o Platoon) y lo peor (Nixon, Un
domingo cualquiera), que tras realizar un par de documentales sobre Fidel
Castro, retorna al camino de la ficción cinematográfica, al menos en parte,
pues se trata de llevar a la pantalla a un personaje real. Tratándose del
director que estamos hablando, es obvio que no va a ser una biografía muy
academicista, acomodada a los cánones clásicos del peplum. Lo cierto es que
al final Stone ha optado por hacer un film de la historia antigua algo al
margen de los patrones que marca Hollywood, lejos de la simplicidad de otra
propuesta reciente como "Troya".
De cualquier modo, no vayan a pensar que nos hallamos ante un film a
contracorriente, pues no falta el gran presupuesto, los grandes decorados,
las batallas con montones de soldados, los planos ampulosos de turno, etc.
Pero de todas maneras, si es cierto que Stone ha introducido más chicha de
lo habitual en este tipo de producciones. En la cinta queda reflejada la
bisexualidad atribuida a Alejandro, en todo momento le vemos mantener una
relación cercana con Hefestión, mientras que a su mujer solo la ve como un
medio de obtener descendencia. Asimismo quedan claras en todo momento las
difíciles relaciones del emperador con sus padres, como busca en el fondo
complacerles en todo, con la losa de su influencia siempre encima.
Aparte de esa inclusión de temas en el film, también se puede apreciar la
elipsis de muchas de las batallas de Alejandro, quedando plasmadas dos de
ellas: la de Gaugamela, que se perfila como el mejor tramo de la película, y
la de la India, donde observamos al Stone más lisérgico y desatado. Con todo
ello, hay que reseñar que el realizador, en su afán por conciliar film épico
y de personajes, se queda a medio camino de ambas propuestas. La película
resulta en ocasiones cansina y farragosa, pretendiendo ser profunda, con
unos dilemas interiores del protagonista que en algún momento llegan a ser
repetitivos.
En sus aprtados técnicos, hay que reseñar los elementos habituales en estas
películas, como la fotografía, el diseño de producción, vestuario, etc,
todos ellos a la altura de las circunstancias. < Como curiosidad, reseñar que
la banda sonora corre a cargo del mítico Vangelis (Blade Runner, Carros de
fuego), que vuelve a componer para cine tras varios años de ausencia. En el
apartado actoral, hay que reseñar a un voluntarioso Colin Farrell, que da
vida con convicción al atormentado monarca. Angelina Jolie, parece que
intenta ganar puntos tras protagonizar una cantidad ingente de bodrios, y
Anthony Hopkins ya podría leer las páginas amarillas, que le prestaríamos
atención. Por contra, Val Kilmer se antoja sobreactuado (quizá por el
doblaje) y un despistado Jared Leto tiene en todo momento aspecto de no
saber que hace en la película.
En resumidas cuentas, es esta una película épica, no tan épica como puede
demandar el gran público, que se verá desorientado ante tal número de cuitas
emocionales, optando algunos por la mofa fácil, y otros por el aburrimiento.
A todos ellos les diría que quizá les interesen más las películas con el
sello Bruckheimer (El rey Arturo o La búsqueda), bien planas y masticaditas
ellas, pero esto es una opinión como otra cualquiera. Interesante y vibrante
a ratos, repetitiva y excesiva en otros, nos hallamos ante una cinta
irregular sin duda, pero con más interés que el que le dan algunos
hipócritas dispuestos a denostar todo aquello que huela a gran presupuesto,
que quita las pantallas a nuestro gran cine, representado en "Borjamari y
Pocholo" y similares, ejem. David García
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